Sólo los coches rompen su tranquilidad
Los vecinos definen como «tranquilo» este barrio residencial. Moncho Fuentes,
«Ya no es lo que era, afortunadamente». Es la manera que tiene María de definir el ambiente de O Birloque: «Ahora es tranquilo». Así es el barrio. «No nos podemos quejar», dice esta septuagenaria camino de su casa.

Aunque hay matices. «El tráfico es el problema», declara Julia, también a pie de calle. Sí que se aprecia. Sobre todo en las avenidas de Glasgow y San Cristóbal. La primera se colapsa cuando los coruñeses que trabajan en Pocomaco vuelven a sus casas. Cruzar la segunda es una odisea. Eso opina Josefa Pombo, la portavoz vecinal, quien pide «más pasarelas» para pasar a Elviña.

Allí van los residentes al médico o al instituto. Al lado de casa. O Birloque tiene un matiz más que residencial. Zonas de esparcimiento para niños y local social para mayores. Barrio dormitorio «envidiable» en el que se aprecian «cambios». Aunque hay pocas tiendas, los vecinos aprovechan que tienen un Carrefour al lado.

Martinete, el punto ‘negro’

En O Birloque conviven dos realidades diferentes, una urbana y otra con matiz rural. Es la zona del Martinete. Pasado el instituto de Someso y la Escola de Imaxe e Son hay una serie de fincas atravesadas por una estrecha carretera de pronunciadas curvas que es un auténtico peligro para la seguridad vial. Sin aceras ni delimitación de carriles. Por ella pasan a diario cientos de vehículos y tres líneas de autobús urbano hacia el polígono de Pocomaco y a Mesoiro. Un servicio que, dicen, «no pasa con las frecuencias necesarias».

LOS DATOS

Población: 12.000 vecinos 

Situación: Entre Elviña y Mesoiro

Instalaciones: Local social de la Tercera Edad y Centro Municipal de la Mujer, complejo deportivo, dos institutos y un colegio

Comunicaciones: Pasan cuatro líneas de autobús urbano: la 5, la 21, la 23 y la 23A. Todas ellas llegan al centro de la ciudad.