Manifestación de la AVT
Los cálculos de asistentes varían en más de un millón de personas, según quién sea la fuente. EFE

Miles de personas convocadas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), se manifestaron el sábado por la calle Velázquez de Madrid para pedir al Gobierno que no claudique ante ETA.

De nuevo hay guerra de cifras según quién haga los cálculos. Según los datos de la Comunidad de Madrid, en las calles de la capital hubo 1.300.000 personas, pero la Delegación del Gobierno en Madrid las cifra en 129.715.

Se escucharon gritos de "Zapatero dimisión" o "Conde Pumpido, prevaricador"

La manifestación, calificada por la AVT como "de rebelión cívica", surcó las calles de Madrid en protesta hacia la política antiterrorista del Gobierno, contra cuyo presidente se profirieron gritos de "Zapatero, dimisión". También otras autoridades fueron criticadas, como el fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido.

Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT, exigió al Gobierno que "deje de dar cabida" al "proceso de rendición" y advirtió de que la "rebelión cívica" irá "en aumento" si no se sabe "la verdad" de los compromisos adquiridos con ETA.

Al mismo tiempo se daban ánimos al presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, que acudió con la plana mayor de su partido y encabezó otra pancarta.

Escuchar "el grito de las víctimas"

El líder del PP volvió a pedir "que no negocie políticamente ni pague ningún precio político. Yo estoy dispuesto a darle mi apoyo, pero no estamos dispuestos a que la sobernía nacional, la democracia y la voluntad d ela mayoría se subordinen a aquellos que matan y extorsionan".

Gallardón y Aguirre acudieron a la marcha, y en los primeros momentos estuvieron uno al lado del otro

Rajoy recibió el apoyo de muchos asistentes, al grito de "presidente, presidente". Algunos le pedían más dureza en sus posturas, y se escucharon varias veces gritos de "eres un débil" o "dales caña, Mariano". El presidente del PP ponía buena cara y saludaba a las muchas personas que gritaban su nombre.

A la manifestación también acudieron la presidenta del partido en Euskadi, María San Gil, y otros altos cargos, como Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, Ignacio Astarloa o Gustavo de Arístegui.

Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre, alcalde y presidenta de la Comunidad de Madrid, también asistieron para colocarse, uno al lado del otro en los primeros momentos de la marcha, detrás de la pancarta.

Bocata, bastón y gorro de lluvia

Las líneas de metro que conducían a las inmediaciones de la calle Velázquez estaban colapsadas por cientos de viajeros que comentaban los últimos pasos de las negociaciones del Gobierno con ETA o las últimas frases del locutor radiofónico de turno.

Muchas personas mayores, muchos bastones, arrugas y bastante descontento. Todos junto a las gotas que amenazaban al principio y que al final se convieron en goterones que deshicieron la manifestación cuando los políticos se fueron.

Banderas de España (alguna con símbolos franquistas), pancartas y carteles abundaban entre los manifestantes, armados con pitos y algún megáfono.

Desde muchos puntos de España

Ángeles gritaba en la calle Goya, mientras vendía libros sobre el 11-M, que "Zapatero no sirve para solucionar nada, sólo ha ofendido".

La AVT fletó autobuses desde toda España para que acudiesen más personas a la marcha

Es de Madrid, y se suma a personas como Mari Carmen Jornet, que se levantó a las siete de la mañana para acudir desde Valencia a la manifestación en Madrid.

Jornet forma parte de las muchas personas que utilizaron los autobuses que la AVT había contratado para el evento. Es clara en sus motivos: "vengo porque no quiero para mis nietos una España como la que le preparan".

Pero los jóvenes escaseaban, a excepción de los voluntarios que controlaban que todo se desarrollase con normalidad. Sin embargo, Ignacio Uriarte, secretario general de Nuevas Generaciones del PP, afirmó que "son precisamente ellos los que han querido llevar el peso de la protesta, porque son la generación que ha vivido el terrorismo".

A gritos de "¡alcalde, alcalde!", Álvarez del Manzano suavizaba posturas. Para él, "la manifestación no es en contra de Zapatero. Él lo está pasando mal, y los de ETA son muy difíciles de reducir. Por lo que piden, a Zapatero no le van a ir muy bien las cosas".

El acto finalizó con un manifiesto leído por el presidente de la AVT, José Alcaraz, en el que se exigía al Gobierno que "deje de dar cabida" al proceso de rendición y advertía de que la "rebelión cívica" irá "en aumento" si no se sabe la verdad de los compromisos adquiridos con ETA.

El Gobierno: "La paz será de todos"

El Gobierno, por medio del secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, advirtió tras la marcha al PP de que cuando se acabe el terrorismo en España la paz "será patrimonio de todos y cada uno de los españoles, voten legítimamente a quien voten".

Moraleda afirmó que "hoy (por el sábado) en Madrid no han estado todas las víctimas, pero sí ha estado todo el PP", y añadió que "el PP está hoy realizando un hito en la historia: no sólo tiene un dirigente que es el menos valorado de toda la derecha española en toda la historia democrática, sino que además pretende pasar a la historia como el único líder conservador de todos los países europeos que ataca a su gobierno en la política antiterrorista".

¿Cuánta gente ha acudido?

El cálculo de asistentes varía mucho, de 1.300.000 a 129.000 según sea la Comunidad de Madrid o la Delegación del Gobierno quien facilite la cifra.

Los cálculos de asistencia a la manifestación de la AVT deben partir del dato de que la superficie del recorrido es de 54.000 metros cuadrados y que, en función de la respuesta ciudadana, se podría llegar a los 60.000 metros cuadrados.

Mira cómo se estima el número de asistentes.