Una de las imágenes de Marilyn Monroe en la exposición 'Tentación-es Marilyn'.
Una de las imágenes de Marilyn Monroe en la exposición 'Tentación-es Marilyn'. FUNDACIÓN BANCAJA

Suicidio, asesinato, muerte accidental... O, simplemente, el destino. Sea por lo que sea, Norma Rae Mortenson falleció hace poco más de 50 años. Sin embargo, su alter ego artístico sigue vivo entre nosotros: es evidente que Marilyn Monroe no ha muerto. Lo prueba el magnetismo que sigue irradiando como actriz, su belleza atemporal o las exposiciones que, cada poco tiempo, nos recuerdan lo única que fue esa mujer. La última muestra es Tentación-Es Marilyn, que hoy abre sus puertas en la Fundación Bancaja de Valencia.

Pertecenecientes a la agencia Magnum, muestran a Marilyn con Clark Gable o Montgomery CliftHasta el 6 de julio, los admiradores de Monroe podrán ver algunas imágenes fascinantes. Hablamos de más de 30 fotografías que muestran la doble cara de la leyenda. Propiedad de la agencia Magnum y captadas por genios como Eve Arnold, Bruce Davidson o Inge Morath, la exposición nos presenta a la diva del celuloide rodeada de otras leyendas como Clark Gable, Montgomery Clift o Billy Wilder, durante el rodaje de películas como Vidas rebeldes o La tentación vive arriba.

Pero hay más: los asistentes podrán ver también a Marilyn tomando el sol, espléndida, exhibiendo unas curvas tan deseables como eternas. Paseando bajo los árboles enfundada en un vestido negro, perfecta combinación de femineidad, fragilidad y pasión. Marilyn riendo. Marilyn melancólica. Marilyn, siempre, seduciendo a la cámara, y tras ella a los millones de espectadores que siguen fascinados con ella.

La exposición se completa con algunas de sus declaraciones más íntimas, tomadas del libro de memorias My Story, escrito en 1954 pero no publicado en España hasta hace dos años. En sus recuerdos, Monroe no omite su triste niñez, su trepidante juventud y su abrupta y frustrada madurez. Matrimonios fallidos, algún que otro aborto, adicciones... Una intensa y desgraciada vida que, medio siglo después, no ha perdido ni un ápice de encanto y fascinación.