Un andén del metro, en Madrid
Un vagón del metro, en plena hora punta. JORGE PARÍS

La mitad de las pantallas de vigilancia de los puestos de seguridad de Metro de Madrid en los vestíbulos de Ventas, Pacífico y Avenida de América están apagadas. Los vagones están sufriendo actos vandálicos y se están llenando de grafitis. Los empleados de seguridad no dan abasto para controlar toda la red del suburbano madrileño. Estos son algunos de los resultados del último recorte de la Comunidad de Madrid en el servicio de Metro, que ahora afecta a la seguridad. De hecho, según datos de Metro, en 2013 dedicará dos millones de euros menos a la seguridad, al pasar de 50 a 48 millones (un 4% menos).

Con la reducción de viajeros y las nuevas tecnologías se puede prescindir de ellosEl ajuste más llamativo lo han sufrido los llamados Puestos de Seguridad de Líneas (PSL). La red de Metro cuenta con seis salas distribuidas en otras tantas estaciones, desde donde se visionan todas las cámaras de vigilancia del suburbano. Estos PSL, que sirven de apoyo a la central de mando, están situadas en las vestíbulos de Ventas, Pacífico, Avenida de América, Puerta del Sur, Nuevos Ministerios y Moncloa.

Hasta hace apenas un mes, en cada uno de estos puestos trabajaban cuatro vigilantes (dos pertenecientes al personal propio de Metro y otros dos de empresas privadas). Sin embargo, el pasado 31 de enero Metro adjudicó un nuevo contrato, que introducía un recorte en el servicio: se eliminan los vigilantes privados de los PSL de Ventas, Pacífico y Avenida de América, que se quedan solo con los dos empleados propios de la empresa pública. Al reducirse la plantilla que visiona las pantallas, también se han apagado los monitores.

"De los 12 trabajadores de la concesionaria, se ha pasado a seis. El motivo es que, al hacer las ampliaciones del metro se pensó que este número de centros eran necesarios, pero con la reducción de viajeros y la incorporación de nuevas tecnologías se ha visto que se puede prescindir de ellos", señala una portavoz de Metro. Según el pliego de condiciones del contrato, desde estos puestos de seguridad se realiza el control de las rondas de los vigilantes, el visionado de imágenes a tiempo real, la visualización de incidencias, la atención a la Policía para esclarecer delitos o la información a la central en caso de "aglomeración de clientes, actitudes sospechosas de clientes, presencia de vendedores, actitudes de botellón, etc.".

Metro asegura que las cámaras que antes se visionaban desde Ventas, Pacífico o Avenida de América "se seguirán vigilando, aunque con menos personal y desde otras instalaciones". Sin embargo, los empleados que hacen este trabajo creen que la seguridad se verá afectada: "Tenemos que estar pendientes de las imágenes procedentes de unas 800 cámaras, que van rotando. Es una labor que requiere mucha atención y personal suficiente que esté pendiente de cualquier incidencia. Ahora, sin duda, los que queden tendrán sobrecarga de trabajo", apunta un trabajador. "Cada PSL controlaba las cámaras de tres líneas. Ahora tendrán que ver las de seis", añade.

"Reordenación de plantilla"

Por otro lado, Metro está "reorganizando la plantilla de seguridad en cocheras y depósitos", según apunta la misma portavoz de la empresa pública. Esta reordenación implica que, en algunos recintos, "se está aumentando el personal, mientras que en otros se está reduciendo; aunque al final se trabaja con la misma plantilla". Desde el suburbano, en cambio, no dan la cifra total de trabajadores que vigilan las cocheras ni los puntos en los que se está reduciendo.

Hemos detectado la entrada de personas ajenas que se dedican a deteriorar el material móvilLa empresa pública asegura que el objetivo es "ser más eficiente, aprovechar mejor los recursos y optimizar el servicio". Sin embargo, los trabajadores alertan de que la reducción en algunas cocheras ya se está notando en un aumento de los actos vandálicos.

"Tenemos pendiente una reunión con la empresa para informarles sobre la detección creciente de vagones con grafitis, debido a la entrada de personas ajenas que se dedican a deteriorar el material móvil", apunta el portavoz de UGT en Metro de Madrid, Teodoro Piñuelas. "En algunos casos, han dejado solo un vigilante para controlar toda la instalación", asegura Piñuelas. "Algún recinto se ha reducido, pero en otros se ha pasado de un trabajador a tres", responden desde Metro.

Además de la seguridad en los PSL, los depósitos y las cocheras, Metro está pendiente de adjudicar el nuevo contrato de vigilancia en líneas (los controladores de los andenes, pasillos, vestíbulos y vagones). El nuevo pliego de condiciones introduce una novedad respecto al anterior: la Comunidad pagará a la empresa adjudicataria en función del cumplimiento de unos objetivos, y no según el número de horas de vigilancia prestadas. Así, Metro penalizará a las concesionarias en caso de que existan actos vandálicos, haya venta ambulante o el tiempo de respuesta de los empleados de seguridad sea excesivo.

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