Pier Luigi Bersani, el hombre dispuesto a devolver el bienestar social a Italia

Pier Luigi Bersani, del Partido Democrático.
Pier Luigi Bersani, del Partido Democrático.
EFE/EPA/CLAUDIO PERI

El líder de la coalición de centroizquierda italiana, Pier Luigi Bersani, se ha alzado con la victoria por apenas unas décimas en las elecciones legislativas italianas con el compromiso de devolver las políticas sociales a Italia.

Bersani, de 61 años, está empeñado en recoger las medidas sociales truncadas por la política de austeridad impuesta por el Gobierno de Mario Monti sin abandonar la senda de recuperación económica y de crecimiento.

El secretario general del Partido Demócrata (PD) se ha convertido en la cara de las elecciones del 24 y 25 de febrero, en la alternativa de la "época berlusconiana" y para ello ha competido también con el dimisionario primer ministro, Mario Monti, quien en sus 13 meses de Gobierno logró capear el vendaval económico pero que ha cosechado una de sus peores derrotas quedando como cuarta fuerza.

Procedente del Partido Comunista Italiano, está casado y tiene dos hijas.

En estas elecciones se alzó como un candidato que se cree capaz de dar un nuevo rumbo a Italia y acabar así con la "confusión" y "opacidad" que, a su juicio, ha generado la derecha italiana mediante sus promesas en los últimos diez años.

Aboga por "ajustar a Italia" desde la "transparencia" y "colaboración", valores que quiso poner de manifiesto al anunciar primarias en el seno de la centroizquierda, de las que salió vencedor en segunda vuelta tras enfrentarse al joven alcalde de Florencia, Matteo Renzi.

Tras su contundente victoria, Bersani, consciente de la necesidad de arañar los votos dirigidos a su contrincante, tendió la mano Renzi, representante del ala más liberal del centroizquierda, de cara a las elecciones generales.

Alternativa a la austeridad

El líder de centroizquierda tampoco mantiene la puerta cerrada a una posible alianza con la coalición centrista que lidera Monti, si éste consigue los suficientes votos, si bien el líder del PD ha dejado claro en más de una ocasión que el vencedor de las elecciones será el encargado de ocupar el cargo de primer ministro.

Sin embargo, las bases de dicha coalición postelectoral se presentan difusas, ya que Bersani ha expresado que no está dispuesto a retirar la alianza que mantiene con el líder de Izquierda, Ecología y Libertad, Nichi Vendola, con quien Monti ha expresado "incompatibilidad política".

Con una larga experiencia a sus espaldas, Bersani, al que muchos han reprochado su falta de carisma, no ha dudado en plantar cara al Gobierno técnico en cuestiones claves en su política, como la reforma laboral, llegando a amenazar con retirar su apoyo si se modificaban ciertos aspectos de la misma.

El hombre que presidió la región de Emilia Romagna de 1993 a 1996, cuya presencia mediática ha quedado eclipsada por la batalla librada en las televisiones entre Monti y Berlusconi, afronta el reto de construir una fuerza creíble en la que confíen los electores desencantados con las medidas de austeridad del Gobierno técnico.

Ocupó los ministerios de Industria, Transporte y Desarrollo Económico y en su programa figuran propuestas como la creación de un sistema fiscal que recaiga sobre los grandes patrimonios financieros e inmobiliarios para aligerar la presión sobre los trabajadores y empresas.

Bersani, quien se enfrenta a una cifra de desempleo que supera ya el 11 %, plantea además llevar a cabo políticas fiscales que incentiven la ocupación femenina y recuperar la "credibilidad de las instituciones" en un país que se ha visto salpicado por la corrupción en diversas regiones.

Hijo de trabajadores y licenciado en Filosofía con una tesis sobre San Gregorio Magno, participó activamente en el proceso de renovación de la izquierda italiana con la fundación del PD, nacido de la fusión de los Demócratas de Izquierdas (excomunistas) y la centrista Margarita en octubre de 2007.

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