Dos de los hijos menores de edad de Sara L.H., la madre de los dos bebés hallados congelados en noviembre de 2012 en una vivienda del municipio de Pilas y que se encuentra en prisión imputada de asesinato, han trasladado al juez que instruye el caso su preferencia por vivir con su tía materna antes que con su padre, a quien le ha sido otorgada la guarda y custodia de los pequeños.

Fuentes del caso han informado a Europa Press de que los dos menores, de 14 y 11 años de edad, respectivamente, han declarado este martes ante el juez de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Sanlúcar la Mayor tras la petición realizada a tal efecto por el abogado de la imputada, que se encuentra encarcelada en la prisión de mujeres de Alcalá de Guadaíra.

En la declaración, en la que han estado presentes el juez y la fiscal del caso, los dos menores han señalado que prefieren vivir con una hermana de su madre antes que con su padre, a quien el juez otorgó la custodia de los dos menores en una decisión que el abogado de la imputada recurrió en apelación ante la Audiencia Provincial.

Este letrado, Manuel Caballero, quiere que la custodia de los dos menores sea entregada a una hermana de su patrocinada y no a su marido. Hay que recordar que, el pasado día 30 de noviembre, y una vez ya había ingresado en prisión, la imputada dio a luz a una niña, cuya custodia también fue entregada al padre.

El informe definitivo de autopsia realizado sobre el primero de los bebés, localizado en un congelador el pasado 9 de noviembre, concluye que murió por asfixia, aunque no se ha podido determinar si la causa fue la inmersión en agua, pues la imputada reconoció en su declaración que dio a luz en la bañera del domicilio en el que convivía junto a su marido y sus dos hijos menores.

Mientras tanto, la autopsia realizada sobre el segundo de los bebés, encontrado el 27 de noviembre en un arcón congelador distinto al primero, aún no se ha completado, ya que permaneció más tiempo congelado, lo que complica el examen forense. Por el momento, sólo se conoce que el bebé falleció a consecuencia de un fallo cardiorespiratorio.

La imputada relató que el primero de los partos tuvo lugar el día 24 de junio de 2011, cuando aprovechó que su marido y sus dos hijos habían abandonado la vivienda familiar tras desayunar para dirigirse a la bañera, donde finalmente dio a luz, asegurando que el recién nacido "ni lloraba ni se movía", por lo que creyó que había nacido muerto.

En este sentido, la imputada explicó que se metió en la bañera "porque sabía que no había tiempo, estaba muy nerviosa y tenía miedo", señalando que el parto se produjo "muy rápido, en muy pocos minutos, a la segunda o tercera contracción", momento en el que abrió el grifo "para evitar que el bebé se golpeara" en la bañera.

Metió el bebé en una bolsa

La imputada afirmó que el menor "no estuvo mucho tiempo sumergido" en el agua de la bañera, así como dijo no recordar haberle cortado el cordón umbilical, "aunque sí lo presionó para que no sangrara", añadiendo que a continuación "expulsó la placenta y quitó el agua, permaneciendo sangrando un rato".

Después, "metió el bebé en una bolsa, la ató y la guardó" en el congelador, ya que "no le parecía bien tirarlo en un contenedor", dijo en su declaración ante el juez instructor, en la que también aseguró que "no quería desprenderse de él ni olvidarlo".

Respecto al segundo de los bebés hallados congelados, que llevaba más tiempo en el congelador que el primero al ser de un parto anterior, la imputada dijo no recordar nada de haber estado embarazada.

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