Silva recopila 20 años de relatos en 'El hombre que destruía las ilusiones de los niños'

  • El Premio Planeta publica una veintena de cuentos escritos a lo largo de su carrera.
  • Muchos de ellos pertenecen a los ochenta y en ellos se aprecia el estilo de un autor por entonces novel.
  • Todos los personajes "descubren algo de la realidad", situaciones que no son como creían y como querían que ocurriesen.
El escritor madrileño Lorenzo Silva.
El escritor madrileño Lorenzo Silva.
EFE

Lorenzo Silva prefiere la novela al relato corto pero, a pesar de ello, siempre se ha obligado a escribir cuentos, un género que considera "extremadamente difícil".

Ahora, el Premio Planeta 2012 recopila 21 historias breves narradas durante más de dos décadas en el libro El hombre que destruía las ilusiones de los niños (Ediciones Tagus).

En este volumen se incluyen textos "heterogéneos", en extensión, tono y tema: drama, terror, realismo o ciencia ficción, "de lo poco que he escrito", que mantienen un hilo conductor.

El sentido que guía estas páginas es el amargo encuentro con la realidad y su título es la primera metáfora. "La idea vino de un hombre encargado de destruir las cartas que los niños enviaban a los Reyes Magos", explica.

Todos los personajes que protagonizan estos cuentos "descubren algo de la realidad", situaciones que no son como creían y como querían que ocurriesen. Sin embargo, a pesar de lo "trágico y patético", estos textos esconden un recurso en cierto modo "positivo".

"Quien descubre la verdad se convierte en alguien más consciente, tanto de las limitaciones exteriores como de las suyas propias", apunta Silva, para quien publicar este libro ahora supone aprovechar el estado de "conciencia colectiva" que vive España.

"En España, hemos vivido en un país como niños grandes y nos creímos una serie de leyendas, como esa que dice que los pisos no se deprecian. Confiando en ellas hemos cosechado grandes reveses", indica.

En este sentido, aunque la sociedad vive en un momento "amargo y melancólico", el lado "esperanzador y optimista" es que "ahora somos conscientes de algo de lo que antes no éramos". "Los seres humanos construyen sobre la conciencia de lo anterior", añade.

Homenaje a los maestros

Este libro también es un "homenaje al oficio de escritor y a la creatividad literaria, al aprendizaje y a los maestros". En concreto, dos de ellos, Gustavo Adolfo Becquer y Franz Kafka, son dos referencias textuales en estos relatos.

Preguntado por el balance sobre la madurez literaria que desvelan estos cuentos, Silva se muestra convencido de que el tiempo no hace al escritor "más sabio", sino que le quita "intuiciones y audacia".

Muchos de los relatos que se incluyen en El hombre que destruía las ilusiones de los niños fueron escritos a finales de los años 80 y "representan el estilo de un autor novel: más denso, mas hermético y con afán de decirlo todo". "No es como escribiría ahora, pero lo tenía que dejar así, porque pensé que tenía valor", indica Silva.

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