Estamos en el futuro. Vivimos en un país donde los libros están prohibidos y los bomberos los queman por peligrosos. Pero un grupo en la sombra se resiste a perderlos y escapa con los libros grabados en la memoria. Esto es lo que cuenta Ray Bradbury en su novela Farenheit 451.

Partiendo de esta idea, la Asociación Farenheit 451 (respaldada por gente de la cultura) está llevando a cabo una cruzada literaria que quiere extender por el mundo.

A través del Proyecto Farenheit 451 (las personas-libro) pretende convertir a ciudadanos en auténticos libros abiertos para, entre todos, fomentar un nuevo modo de leer más pausado y humano.

Intentamos que la gente ejercite la memoria, sepa leer bien y entienda lo que lee

"Intentamos que la gente ejercite la memoria, sepa leer bien y entienda lo que lee. Este proyecto reivindica la narración oral, de la que todos procedemos", dice Martín, miembro de la asociación en Madrid.

Durante la semana del 11 al 16 de diciembre, habitantes de Andalucía y Madrid se convertirán en personas-libro y transmitirán de viva voz textos de libros o poemas memorizados a la gente que se encuentren por la calle.

"Yo escogeré una novela española antigua", señala Francisca, futura persona-libro de Sevilla.

La iniciativa, apoyada por la Junta de Andalucía, cuenta ya con más de 400 participantes.

Si quieres saber más sobre el proyecto, entra en su págína.

Y si algún día el libro de Bradbury se hace realidad... estaremos preparados.

Algunos participantes

Esperanza GarcíaEsperanza García. 45 años. De Sevilla. "Me enteré del proyecto en la biblioteca pública. Todo lo que tenga que ver con la lectura nos enriquece mucho. Y si además puedes llegar a los demás a través de la lectura, es muy bonito".

 

 

 

Antonio FernándezAntonio Fernández. 37 años. De Huelva. "El Proyecto Farenheit es muy interesante porque te das cuenta de que no sabes leer. Así interiorizas el texto y lo transmites con tu cuerpo. Yo he escogido el poema popular de El conde Sisebuto".

 

 

 

Ana Belén ArribasAna Belén Arribas. 34 años. De Madrid. "Para memorizar elegí un poema, ya que me encanta la poesía. La iniciativa es muy práctica para la memoria y me viene genial porque hago de cuentacuentos con los niños. Vivimos rápidamente, sin detenernos para leer".