Stefania Rossini
Stefania Rossini, autora de 'Vivir 5 personas con 5 euros al día' (Zenith). ARCHIVO

La crisis que vivimos es muy dura, pero tiene su lado positivo. "No podemos pretender que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo -dijo Albert Einstein-. La crisis es la mayor bendición para las personas y las naciones, porque la crisis conlleva progreso".

Como muchas otras personas, la italiana Stefania Rossini era una empleada de un supermercado que perdió su trabajo. Intentó no asumirlo como un drama, y buscó qué valor podía tener esa nueva situación para ella.

Junto a sus tres hijos y su marido se fue a vivir al campo, a una vieja granja. De forma paralela se dio cuenta de que podía fabricar por su cuenta gran parte de las cosas que compraba en el supermercado, y para ello no necesitaba ingredientes raros ni herramientas sofisticadas.

Stefania descubrió una comunidad de trueque y recopiló muchos trucos Uno de los descubrimientos que más le cambió la su vida fue aprender a elaborar por sí misma una crema para la dermatitis atópica que padecía su hija, y para la que no encontraba solución. Se informó y probó a hacer su propia crema con remedios naturales. Y su hija mejoró tanto que ya no tiene problemas de dermatitis.

Empezó a buscar en internet cómo economizar su realidad. Fue así como descubrió una comunidad de trueque y recopiló muchos trucos.

Llevada por la necesidad de compartir sus descubrimientos, inauguró un blog que suscitó un interés enorme. Después un editor contactó con ella, y así nació el libro Vivir 5 personas con 5 € al día (Zenith), que acaba de salir a la venta en España.

La sociedad del consumo nos ha hecho perder el sentido comúnSe trata de un manual práctico pensado especialmente para las personas que tienen necesidades económicas inmediatas, con trucos para economizar con un nuevo estilo de vida que suma ecología, vida natural, el respeto por las personas, el consumo racional de los bienes materiales y los beneficios de compartir.

Además, se hace hincapié en la mentalidad del intercambio material (muy bueno para los niños, que se cansan rápidamente de los juguetes), y también de utilidades (intercambiar clases de inglés por viajes compartidos), etc.

Los 5 euros al que alude el título de su libro no incluyen gastos de hipotecas, los coches, la gasolina, los seguros y otros gastos extra.

Para los gastos cotidianos, en cambio, hay muchos trucos. Algunos consejos son ecológicos, se apuesta por los productos locales en vez de los que tienen que importarse (el transporte contamina). Otros recuperan la sabiduría popular o recursos de nuestros abuelos.

Y hay muchos tantos de mero sentido común, como buscar las ofertas (los limones y el vinagre destinados a la limpieza no tienen por qué ser de la mejor calidad), fabricar los productos en grandes cantidades que se puedan utilizar durante mucho tiempo... "La sociedad del consumo nos ha hecho perder el sentido común", asegura Stefania. "Nos han hecho creer que eres más feliz cuanto más tienes, pero es mentira. Se puede ser muy feliz con muy poco".

Estos son algunos de los trucos que se incluyen en el libro:

Limpieza de la casa

  • Detergente para suelos: 100 ml de agua y 300 ml de vinagre de vino blanco, mezclar en un bote con pulverizador (reciclado mejor) y agitar bien. Poner especial cuidado en el mármol y la madera.
  • Limpiacristales: 150 ml de alcohol desnaturalizado, 100 ml de vinagre de vino blanco, 200 ml de agua. Agitar bien en un bote con pulverizador.
  • Detergente para lavavajillas: 3 limones enteros, cortados y sin semillas, 400 ml de agua, 200 g de sal y 100 ml de vinagre blanco. Mezclar los ingredientes en una batidora hasta que el compuesto sea lo más fino posible, ya que los grumos podrías estropear el filtro del lavavajillas. Hervirlo durante 10 minutos. En cada lavado depositar dos cucharadas de este compuesto en la cubeta habitual.
  • Detergente líquido para la lavadora: Disolver 150 g de jabón de Marsella (o jabón natural) en medio litro de agua caliente con dos cucharadas de bicarbonato de sodio. Dejar enfriar y verter en un contenedor (reciclado) de detergente para la ropa.
  • Suavizante para la ropa: Un simple vasito de vinagre basta. No perfumará, pero suaviza y elimina restros de jabón.

Cosméticos caseros

  •  Exfoliante para la cara y el cuerpo: Mezclar 3 o 4 cucharadas de café usado (suaviza y es anticelulítico) con tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra o aceite de almendras.
  • Bombas de baño efervescentes: 50 g de bicarbonato de sodio, 25 g de ácido cítrico (disponible en farmacias y drogerías), 25 g de fécula de patata, 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 10 gotas de aceite esencial biológico al gusto. Mezclar todo hasta conseguir una pasta homogénea. Vertirlo en moldes de silicona, no demasiado grandes y presionar la pasta bien. Dejar los moldes en el congelador una noche. Despues sacar el compuesto de los moldes y dejar secar en una rejilla.
  • Bálsamo para los labios: Desmenuzar una tableta de chocolate y una cucharada de miel en un recipiente de vidrio. Fundir el compuesto al baño maría y a fuego lento. Dejar enfriar y listo.
  • Cera depilatoria: En una sartén antiadherente de bordes altos fundir a fuego muy lento 1 vaso de azúcar blanco, y añadir poco a poco 1 vaso de agua, removiendo lentamente. Dejar enfriar y proceder a la depilación utilizando tiras recicladas de sábanas viejas o trapos viejos.

Recuperación y reutilización

  • Antes de tirar ropa que ya no se utiliza, recuperar todo lo que se puede reutilizar: cremalleras, encajes, botones, etiquetas, las tiras de los sujetadores, etc.
  • Los calcetines desparejados pueden utilizarse como relleno de un cojín.
  • La publicidad que recibimos en el correo, así como el papel que se vaya a tirar, puede hacer la función, cortada en tiras, de la arena para los gatos.
  • Se puede utilizar las redes de las bolsas de naranjas como esponja para fregar los platos.