El líder de CiU, Artur Mas, ha tomado posesión este lunes como presidente catalán de la Generalitat en un acto en el que ha afirmado que su Govern —que se reunirá por primera vez el 27 de diciembre— fruto de un pacto con ERC, "no será de ruptura sino una evolución del anterior".

Artur Mas se ha convertido en el presidente número 129 de la Generalitat Así lo ha asegurado en su primer discurso como president poco después de que, ante la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, prometiera el cargo "con plena fidelidad al pueblo de Cataluña".

En un discurso de unos 20 minutos, el presidente catalán ha pedido que el Estado español "intente no poner rejas en lo que es expresión de la voluntad de un pueblo" y ha subrayado que Cataluña es "un país que se considera nación desde hace muchos siglos".

El 129 presidente de la Generalitat ha fijado entre sus objetivos de gobierno mantener la cohesión social, recuperar la economía y garantizar que el pueblo catalán "pueda decidir su futuro", porque, según ha dicho, "Cataluña tiene una historia milenaria, no nace de la Constitución ni de una derivada estatutaria".

Mas ha admitido que con este "cambio de rumbo" existe el peligro de "colisión entre dos barcos", algo que él querría evitar, pero ha considerado que "no hacer nada y quedar impasibles" llevaría a Cataluña "a la deriva".

Montoro, abucheado al llegar

Entre las numerosas personalidades, han asistido los expresidentes de la Generalitat Jordi Pujol y José Montilla, los consellers en funciones, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, así como la mayoría de los líderes de los grupos del Parlament, Oriol Junqueras (ERC), Pere Navarro (PSC), Alicia Sánchez-Camacho (PP) y Joan Herrera (ICV-EUiA).

El representante del Ejecutivo central en la ceremonia ha sido el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que ha sido recibido con pitos y gritos a su llegada al Palau. Montoro ha estado acompañado de la delegada del Gobierno en Cataluña, María de los Llanos de Luna.

Precisamente en un momento del discurso Mas se dirigió a Montoro, insistiendo en que históricamente se recaudaban impuestos desde la Generalitat "sin imposiciones", y ha subrayado el espíritu catalán de pacto porque la democracia debe estar por encima de todo.

Augura una "transición nacional"

Artur Mas i Gavarró (Barcelona, 1956), presidente número 129 de la institución centenaria de la Generalitat, ha revalidado así el cargo después de semanas de negociaciones con ERC para cerrar un pacto de gobernabilidad que posibilitara su investidura en el Parlament.

En su discurso, ha destacado asimismo la "normalidad" con la que finalmente se ha cerrado el proceso de investidura y toma de posesión, en plazos de tiempo similares a los de hace dos años —cuando tuvieron lugar los anteriores comicios catalanes—, pese a que "el resultado de las elecciones podía dejar entrever que podía haber más dificultades para cumplir con el calendario normal".

El presidente catalán ha asegurado que el pacto de legislatura con ERC, aunque pueda suscitar "todo tipo de reacciones", es "estable" y nace "con la voluntad de apertura" a los otros partidos políticos y a la sociedad en general.

En la historia de los países los grandes cambios se han hecho en momentos muy complicados y contracorriente "Pido que el acuerdo de Gobierno se juzgue por los resultados y no por los prejuicios", ha dicho Mas en su discurso final. Sobre el futuro que este pacto tiene ante sí, Mas ha señalado lo siguiente: "El país debe ir lo más unido posible para que Cataluña pueda decidir su futuro", ha subrayado, para añadir a continuación que su misión es "cambiar el rumbo de la historia de Cataluña" y que dicha maniobra debe hacerse bien: "Por ello hablo de transición nacional", prosiguió.

Mas ha añadido que "en la historia de los países y las naciones los grandes cambios se han hecho en momentos muy complicados y contracorriente. Se ha luchado contra los statu quo establecido".

"Afronto este momento único con compromiso total para vencer todas las dificultades y para superar todos los obstáculos", ha dicho hacia al final del discurso, y ha acabado pidiendo tener fe en Cataluña porque eso nadie se lo podrá quitar.

Pacto con ERC

El líder de CiU, que convocó elecciones para reforzar con una amplia mayoría su propuesta de convocar una consulta de autodeterminación, perdió 12 diputados (de 62 a 50), lo que le ha obligado a pactar con la segunda fuerza, ERC, que el 25-N ganó 11 escaños y obtuvo 21 diputados.

El pacto de estabilidad parlamentaria, que garantiza el apoyo de ERC en las principales iniciativas legislativas del futuro Govern de Artur Mas, establece nuevos impuestos y un plazo máximo de celebración de la consulta soberanista en 2014, aunque prevé que se pueda prorrogar con el acuerdo de ambas partes.

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