El Palacio de La Lonja de Zaragoza acoge la exposición 'Rubens, Brueghel, Lorena. El paisaje nórdico en el Prado', una selección de 43 óleos que reflejan el cambio que los maestros nórdicos impulsaron en la pintura que pasa a ser entendida como decoración.

Este cambio de concepto se debe a que esta nueva clase social emergente, comienza a adquirir obras de arte para colgarla en las paredes de sus casas y empieza a ser la pintura de la burguesía.

Esta exposición está coorganizada por el Museo del Prado, la Obra Social 'la Caixa' y la sociedad municipal Zaragoza-Cultural, y acerca a los ciudadanos a las diferentes tipologías de paisaje que surgieron a lo largo del siglo XVII en Flandes y Holanda.

El consejero municipal de Cultura, Educación y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza, Jerónimo Blasco; el secretario general de la Fundación 'la Caixa', Lluis Reverter; el delegado territorial de 'la Caixa' en Aragón, Raúl Marqueta; el director adjunto de conservación e investigación del Museo del Prado, Gabriele Finaldi; y la comisaria de la exposición, Teresa Posada, han presentado la muestra en rueda de prensa.

Jerónimo Blasco ha señalado que es un "honor" recibir esta exposición "de la mano de 'la Caixa'", para augurar que "seguro que será un éxito".

Reverter ha relatado que la exposición es posible gracias al convenio suscrito entre 'la Caixa' y el Prado, que "ha querido hacer una exposición con afecto y cariño" y ha aportado el dato de que se trata de 38 exposición que desde 1993 promueve 'la Caixa' en Zaragoza y la número 17 que se alberga en La Lonja.

Más allá de los alpes

El paisaje nórdico es el realizado más allá de los Alpes en el que se refleja el paisaje como entorno y se cambia el concepto hasta entonces vigente de que la pintura es para los grandes palacios y el paisaje sirve como fondo a los personajes de los grandes retratos.

Gabriele Finaldi ha recordado que el Prado acoge una de las mejores muestras de pintura nórdica y flamenca, en concreto, porque eran parte de la Corona española y además Brueghel ejercía para los nobles. Este tipo de pintura también se producía para la Corona y fue coleccionada por los Borbones en el siglo XVIII, ha precisado.

La comisaria Teresa Posada ha explicado que para los nórdicos existe un "afán de representación del entorno en el que viven", motivo por el que desarrollan esta pintura del paisaje, que en un principio ofrece una luz que no es naturalista y "no permite apreciar la hora del día", hasta que comienzan a viajar a Italia y aprenden a representar las diferentes tonalidades que brinda un tipo de luz u otro.

"El espacio lo construye la luz", ha sintetizado Posada, para indicar que esta apreciación les hace evolucionar y sientan las bases del paisaje moderno.

Nueve secciones

La muestra se divide en nueve áreas sobre las que Reverter ha realizado una breve explicación. En la primera sección denominada 'La montaña: cruce de caminos, cruce de viajeros', se pintan las montañas como una interpretación de lo sublime y supusieron un éxito para paisajistas acostumbrados a las tierras llanas.

'El bosque como escenario' es otra de las secciones en las que se refleja que para los nórdicos es el lugar real y se presenta como un espacio realista en el que se reconoce el espectador. La sección denominada 'Rubens' es una selección de obras que este pintor, que no era paisajista y que era conocido por estar al servicio de los archiduques, realiza para sí mismo.

'La vida en el campo' retrata la diferencia entre las provincias del norte que se constituyeron en una nación independiente de la Corona de España y las del sur, que permanecieron bajo soberanía española. En las del norte, se deja constancia del comercio, con paisajes de marinas y puertos que eran la vía de comercialización de sus productos; mientras que en las provincias bajas (sur) se pintan escenas de la vida campesina al servicio de la recuperación política y social.

'En el jardín de palacio' es la sección dedicada a la importancia que los paisajistas nórdicos concedían al jardín cortesano y en 'Paisaje de hielo y nieve', la sección más típicamente nórdica, se suceden los paisajes y canales helados y la gente disfrutando de sus actividades cotidianas.

En 'Paisaje de agua' se puede comprobar como el agua y el cielo ocupan la práctica totalidad del lienzo, en las que se retrata la vida cotidiana de las gentes.

Bajo el epígrafe 'Paisajes exóticos, tierras lejanas', se deja constancia del desarrollo comercial de Holanda y surgen palmeras, animales fantásticos en paisajes americanos y africanos.

En la última sección '...y en Italia pintan la luz' se aprecia la importancia que conlleva la diferente intensidad lumínica en las tonalidades y que se importa de la estancia de pintores nórdicos en Italia y que luego enseñan en sus países.

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