El jefe de la misión enviada por la empresa de rescate 'Tecnosub' al 'Prestige', el 14 de noviembre de 2002, Antonio Sánchez, ha defendido que podría haber sido "una buena solución" llevar el buque a un puerto refugio o el trasvase interno de la carga, una vez "asegurado" ese día con dos remolques. Por otra parte, ha confirmado que el remolque de emergencia de popa estaba "inutilizable" debido al "mal mantenimiento".

"Se podría haber valorado", ha respondido este técnico, -que estuvo 12 horas en el barco- en el juicio que se celebra por la catástrofe marítima, al ser preguntado sobre las medidas que podrían haberse adoptado para evitar que se partiera, como finalmente ocurrió.

Otro técnico de 'Tecnosub', Arturo Villason, ha descartado que considerasen que el día 14 hubiese "peligro de hundimiento", a diferencia del exinspector marítimo, Serafín Díaz, que también subió al barco y que declaró que el buque estaba "herido de muerte".

Como otros testigos, el jefe de la misión de la empresa 'Tecnosub' ha confirmado la existencia de una grieta "entre el costado y la cubierta" del barco, que el comandante del 'Helimer Cantabria', José Manuel González, ha calificado como "un considerable agujero, de unos 10 metros".

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