La Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos (SEAV) de la Diputación de Valencia ha localizado tres ánforas de diferente tipología, probablemente fenicias, de los siglos VI y VII a.C., en la última fase de sus excavaciones en la ciudad ibérica de Carmoxen, situada en el término municipal de Moixent (Valencia).

En un comunicado, la corporación provincial subraya que esas excavaciones arqueológicas han resultado "extensas, importantes y excepcionales por su estratigrafía y por sus materiales".

Aparte de las ánforas, se ha localizado abundante cerámica ibérica profusamente decorada con temática geométrica y floral de los siglos III a I a.C., una compleja estratigrafía con dos tramas urbanas superpuestas en el espacio y en el tiempo, muros de mampostería labrada de gruesas y medianas piedras calcáreas, así como adobes de arcillas amarillentas y gris-azuladas.

La proximidad del hallazgo de esas ánforas, aparecidas durante los últimos días de la anual campaña de excavaciones, impide conocer si se trataba de un almacén familiar (bodega-sótano-despensa) o de algún comerciante en algunos de estos productos, para su distribución local, comarcal o de mayor alcance.

Estos recipientes se utilizaban para la conservación de productos líquidos, semilíquidos o sólidos, tales como vino, aceite, miel, salazones, trigo, cereales, frutos secos, habas, lentejas o yeros, así como para el agua e incluso para productos cárnicos en aceite.

Según las mismas fuentes, la cronología que aportan esas ánforas, ahora en estudio, "tiene cierta amplitud pero, por la cerámica de importación de capas superiores parece que deben datarse entre los siglos VI y VII a.C." y, aunque la procedencia "suele ser discutida por los especialistas, la fenicia parece la más admitida, y con esta hipótesis se está trabajando".

Relación con la época orientalizante

Se baraja también la probable relación con la época orientalizante de la escultura ibérica a la que remiten los hallazgos de escultura y elementos arquitectónicos encontrados en la propia necrópolis, la del Corral de Saus inmediata, procedentes de la destrucción sistemática de esculturas y monumentos arquitectónicos, como consecuencia de la primera revolución social que parece registrar la Historia en nuestra tierra y que aceptan algunos investigadores.

Las ánforas, aparte de documentos de archivo para la deducción de múltiples datos histórico-cronológicos, también los proporcionan económicos, comerciales y tecnológicos, entre otros.

Respecto a la importancia de este hallazgo, las mismas fuentes indican que su tipología es un dato de primer orden porque remite a alfares determinados, incluso locales, ibéricos en este caso, y apunta que también es cambiante a lo largo del tiempo, por lo que pueden datar con una cierta aproximación el nivel, capa o unidad estratigráfica en la que se hayan encontrado.

Por su parte, el área de hallazgos delimita la extensión del área comercial desde el núcleo de producción y, por lo tanto, de la proyección económica de la unidad política y territorial de origen, entre otras cuestiones.

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