Siete menores decidieron, el pasado domingo 8 de octubre, que tenían que hacer algo para no tener clase el lunes... y lo consiguieron. ¡Vaya si lo consiguieron! 

Los chicos, de entre 13 y 14 años, decidieron presuntamente asaltar su colegio -el Condes de Aragón- y causar cuantos más daños mejor.

La idea era provocar la suspensión de las clases mientras se reparaban las instalaciones. 

Martillos y bates

Con lo que no contaban los jóvenes asaltantes era con  que la Policía les detuviese.

Soltaron los tornillos de la ventana de una de sus aulas para poder entrar al colegio

Agentes del grupo de Menores  de la Brigada Provincial de Policía Judicial identificaron durante el  pasado fin de semana a los autores de los hechos, dando cuenta a la  Fiscalía de Menores.

Soltaron los tornillos de la ventana de una de sus aulas para poder entrar al colegio sin problemas y acordaron  que el que pudiese trajese de su casa las herramientas necesarias para causar los daños.

Los siete alumnos se reunieron por la tarde provistos algunos de ellos con los instrumentos que habían podido coger en sus domicilios, entre ellos un martillo y un bate de béisbol.

Recorrido destructivo 

Los mayores desperfectos fueron los de la planta baja, en las  aulas de prácticas de Física y Química, en la sala de profesores y en  las aulas de ESO.

Luego subieron a la primera planta y continuaron  con los destrozos en las aulas de Bachillerato y en el cuarto de la fotocopiadora a la que prendieron fuego, tras rociarla con alcohol.

Seguidamente, abandonaron el centro por las mismas vías de  entrada.

Según manifestaron, se llevaron unos 160 euros que  encontraron en la secretaría y que se repartieron entre algunos de  ellos, informan las mismas fuentes.

En torno a 18.000 euros 

Sus padres podrían ser declarados responsables subsidiarios de las pérdidas

Los menores han pasado ya a disposición de la Fiscalía de Menores, que realizará un examen piscológico a los imputados para determinar las medidas a aplicar, aunque a tres de ellos no se les puede imputar ningún delito por no alcanzar los 14 años de edad -según informa M. Honrado-.

Los otros cuatro declararon por sus actos vandálicos y, según fuentes policiales, sus padres podrían ser declarados responsables subsidiarios de las pérdidas económicas sufridas por el colegio, que, aunque no han sido evaluadas, se situarían en torno a los 18.000 euros.