La madre del bebé que resultó herido de gravedad en diciembre de 2008 tras desprenderse una balaustrada de piedra en la calle del Príncipe de Vigo donde habían sido colgados elementos del alumbrado navideño, ha asegurado que lo ocurrido les ha "destrozado la vida" y que, ahora, no es capaz "de estar lejos de la niña".

El Juzgado de Instrucción número 2 de Vigo acoge desde este martes un juicio de faltas por estos hechos —por dos faltas de lesiones por imprudencia leve, que se castigan con multas—, en la que comparecen un total de 11 personas como denunciadas, y entre las que se encuentran responsables de las empresas instaladoras, personal del Ayuntamiento y representantes del banco ubicado en el edificio así como de la empresa de mantenimiento.

Durante la vista de este miércoles, la madre de la menor —que tenía tres meses cuando ocurrió el accidente— explicó que había dejado a la niña con una cuidadora del programa que tenía Mulleres Progresistas con el Ayuntamiento porque ella empezaba a trabajar ese día, el 3 de diciembre de 2008, y su marido tenía un empleo "precario" en el puerto.

Así, cuando la cuidadora paseaba con el cochecito se vino abajo la balaustrada de piedra del edificio donde se encuentran las oficinas de Banesto, cayendo cascotes sobre el carrito del bebé. A consecuencia del siniestro, la pequeña tiene, como secuelas, hemiparesia —parálisis— en el lado izquierdo y problemas auditivos y de convulsiones, entre otros. Además, le quedó una "cicatriz considerable" en la cabeza y el Sergas reclama "más de 20.000 euros" por los gastos de la asistencia a la niña.

"Para mí y para su padre es una preocupación enorme, no somos capaces de desprendernos de ella", explicó la mujer refiriéndose a su día a día, al tiempo que insistió en que lo ocurrido les ha "destrozado la vida".

Por su parte, el padre de la menor explicó que, debido a que tanto él como su mujer estaban permanentemente con la niña en el hospital, acabaron perdiendo sus respectivos empleos, si bien él ahora trabaja de camarero.

También prestó declaración este martes la cuidadora, Margarita Lago, quien explicó que paseaba por la calle Príncipe a mediodía y que, justo en el momento que iba a saludar a un conocido, ocurrió el accidente. "Cataplum. Yo quedé encima del chasis del coche y el capazo salió despedido hacia la derecha. Vi al bebé blanco, blanco; pensé que estaba muerto", indicó, precisando además que se puso "muy nerviosa" y tuvo un "shock".

EMPRESA

Entre los denunciados, prestaron declaración el dueño y los cuatro empleados de la firma Gedemón que se encargaron de colocar los adornos navideños, quienes aseguraron que nadie les había informado de que un reglamento municipal prohibía sujetar la iluminación navideña de barandillas y balaustradas. También coincidieron en señalar que el accidente se produjo porque "cedió la balaustrada", justo cuando habían acabado y estaban bajando el elevador, y que las sujeciones habían aguantado.

El propietario de la firma, Eugenio García, explicó que llevaban cuatro campañas navideñas trabajando para la administración local y que, en el caso de Príncipe, ellos sólo colocaban los elementos decorativos, pero no se encargaban de los anclajes. Así, la sujeción se la habían subcontratado a Vicalfri, la cual también había hecho las pruebas de resistencia.

Asimismo, explicó que normalmente se realizaban los trabajos de noche pero que aquella vez había caído una "tromba de agua" y en vez de acabar sobre las 8.00 horas terminaron más tarde, a mediodía. Por otra parte, explicó que no había pedido permiso a Banesto para colocar el alumbrado en su fachada, pero que ya se había colocado otros años y que nunca había pasado nada ni tampoco había habido quejas.

Por su parte, los socios de Vicalfri, que se encargaron de anclajes y sujeciones, explicaron que fue Eugenio quien les dijo que la sujeción de ese elemento decorativo era en la balconada de piedra e indicaron que, cuando llegaron al punto, vieron que ya había un cable con pernos —de una ocasión anterior—, por lo que colocaron un perno más para asegurar y posteriormente realizaron las pruebas de resistencia y presión.

Para ello, uno de los socios se colgaba del cable, comprobando así, con su propio peso, que aguantase. "Me dijeron los puntos y yo lo coloqué. No me pareció peligroso porque como ya había sido así en años anteriores, di por supuesto que la balaustrada estaba apta para soportar ese peso", apuntó Joaquín Francisco Ramallo, quien precisó que esa era la primera vez que ellos colocaban sujeciones para alumbrado, si bien las tareas a las que se suelen dedicar son de mayor complejidad.

AYUNTAMIENTO

Por su parte, el funcionario que se encargó del procedimiento administrativo para contratar la instalación del alumbrado, José Ángel Otero, explicó que él realizó esa labor para cubrir una baja de la jefa de servicio y que no conocía el reglamento que prohibía el uso de balconadas. En todo caso, aseguró que tampoco nadie le había indicado que se había utilizado una barandilla como sujeción en Príncipe y que, de haberlo sabido, "hubiera pedido que se valorara si era o no adecuado".

Este funcionario también indicó que Gedemón tenía "obligación" de haberles comunicado que había subcontratado a Vicalfri y que no lo hizo. Asimismo, tras explicar que se contrató a la firma por su "solvencia técnica" tras haber realizado anteriores instalaciones, afirmó que a la empresa le correspondía el tener que conocer la normativa municipal así como el pedir autorización —en ese caso a Banesto— para realizar los enganches en edificios.

Eulen y banesto

Durante la jornada de este lunes también prestó declaración la directora de Eulen, Micaela Núñez Feijóo, hermana del presidente de la Xunta, quien rechazó que a esta empresa le correspondiese el mantenimiento del balcón. Así, explicó que Banesto había contratado a Eulen para el "mantenimiento preventivo" de interiores y que, por tanto, la fachada y el balcón donde se encuentra la balaustrada no estaban incluidas.

Por su parte, el entonces director de la oficina de Banesto, Enrique José Guisande, ratificó que ni el Ayuntamiento ni la empresa habían pedido nunca permiso para colocar la sujeción y colgar el alumbrado, si bien reconoció que no se había fijado en dónde se colocaba exactamente la sujeción. También ratificó que a Eulen no le correspondía el mantenimiento de los exteriores.

Tras las declaraciones de esta primera jornada, la vista oral se retomará el jueves en las dependencias judiciales viguesas.

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