Seis de cada diez profesionales de enfermería del Estado sufren el síndrome del profesional "quemado" y ocho de cada diez padecen estrés. Además, más de la mitad considera que la atención a los pacientes ha empeorado en los últimos tiempos, según un estudio del sindicato de enfermería Satse, presentado este jueves en Bilbao.

El informe, titulado 'Percepción de estrés en los Profesionales de Enfermería en el Estado', ha sido desarrollado con las opiniones de 1.173 enfermeras de distintas comunidades durante el pasado mes de julio. El perfil mayoritario entre los encuestados es mujer, entre 26 y 55 años, y con contrato fijo.

En su presentación, la responsable de Salud Laboral de SATSE Euskadi, Carmen Vide, ha explicado que el principal objetivo del estudio ha sido conocer la repercusión de la actual situación de "precariedad laboral" en la salud personal y calidad de vida de los profesionales, así como en la atención que se presta a los usuarios del sistema público de salud.

En función de los testimonios de los profesionales que han participado en el estudio, ha indicado que "se puede afirmar, con toda rotundidad, que la salud de nuestro sistema sanitario ha empeorado en los últimos meses y, si no cambian las cosas, se verá abocado a una situación insostenible y desoladora, no sólo para el profesional, sino también para los pacientes".

Vide ha recalcado que la situación de estrés que están padeciendo los profesionales de enfermería "sobrepasa con creces los límites razonables". En este sentido, ha apuntado que, a las "ya complicadas" condiciones habituales de trabajo, se están sumando los recortes "tanto en plantillas como en medios materiales" y el aumento de la presión debido al "creciente descontento ciudadano".

El informe indica que el 84 por ciento de los profesionales se siente estresado y el 62 por ciento "quemado". Un 97 por ciento padece tensión muscular, un 93 por ciento nerviosismo, temor o angustia, un 43 por ciento problemas sexuales y un 86 por ciento trastornos del sueño.

El 51 por ciento cree que la atención a los pacientes ha empeorado y más del 80 por ciento considera que no hay personal suficiente y no dispone del tiempo necesario en su jornada laboral para atender a los pacientes como desearía. Además, el 88 por ciento considera que han empeorado sus condiciones de trabajo y el 86 que el ambiente laboral se ha deteriorado.

Vide ha recordado que la última encuesta de satisfacción de los profesionales publicada por Osakidetza reflejaba ya cómo las condiciones de salud y seguridad en el trabajo son "la primera preocupación" de los trabajadores del Sistema Vasco de Salud.

Medidas concretas y eficaces

Ante esta situación, el sindicato de Enfermería ha anunciado que enviará el estudio al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y al resto de administraciones sanitarias, incluida Osakidetza, instándoles a que se "tomen en serio" este problema y adopten "medidas concretas y eficaces" contra esta situación.

Asimismo, promoverá la realización de jornadas que ayuden al profesional a prevenir los síntomas del estrés y a intentar mitigar o acabar con ellos cuando ya los sufran. Se reeditará, también, una Guía de Prevención y Actuación contra el Estrés, con pautas de actuación que ayuden a mejorar su calidad de vida a los trabajadores afectados.

Por último, el Observatorio de la Enfermería de Satse creará un departamento específico para hacer un seguimiento "exhaustivo y continuo" de la repercusión del estrés en los profesionales de todo el Estado.

"Volvemos a constatar que los recortes sanitarios están deteriorando de manera alarmante la calidad asistencial que se presta, la salud de los ciudadanos, la de los profesionales sanitarios y la satisfacción con un sistema sanitario que corre el peligro de pasar de ser uno de los mejores del mundo a un sistema sanitario desigual, desmotivador, carente de calidad y deteriorado", ha concluido.

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