Fachada de Jockey
Fachada de Jockey. JORGE PARÍS

Malos tiempos para la hostelería de alto postín. Los últimos meses de esta crisis perpetua han visto morir al menos a diez de los restaurantes más famosos y reconocidos de la capital, según estimaciones de la Cámara de Comercio de Madrid. Se trata de clásicos como el Jockey o el Club 31, meeting points habituales de la alta sociedad madrileña que ahora, acosados por la falta de clientela y sus altos costes, han tenido que echar el cierre o reabrir bajo otro nombre y con mejores precios.

"Decir cuántos manteles de lujo hay en la ciudad es difícil, porque ya no existe un baremo como el de los cinco tenedores. Aunque restaurantes de alto standing, pero de los de verdad, en la capital, no hay más de 50, y al menos una decena (una quinta parte) han cerrado estos últimos meses por la crisis", asegura Jesús Gatell, presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Comercio.

Menús del día

"En la mayoría, si llamas, dirán que están de reforma, aunque lo que están es cerrados a la espera de tiempos mejores", asegura Rafael Andrés, presidente de la Asociación Madrileña de Empresas de Restauración (Amer). "Los cierres se deben sobre todo un cambio en los hábitos de consumo. La clientela se gasta ahora hasta un 50% menos que antes. Siguen teniendo dinero, pero se preocupan de dar una imagen de austeridad".

"Algunos locales han empezado incluso a dar menús del día, como hacen en el norte de España. Lo nunca visto", explica. "Suponen una mínima parte de la oferta hostelera de la ciudad. No obstante, la crisis les afecta con más dureza, puesto que cuentan con el agravante de que en este tipo de negocios los costes son mucho más altos, lo que los hace más difíciles de mantener", apostilla un portavoz de la asociación de hostelería Madrid La Viña. Estos son algunos de estos restaurantes míticos que han dicho adiós para siempre.


Históricos sin futuro

Jockey. Sus salones de estilo british, ubicados a un paso de la Castellana, cerraron hace unos días ante la falta de clientes. De nada sirvió ser uno de los primeros restaurantes en Madrid que consiguieron una estrella Michelin. Ya en 2010 sus empleados se pusieron en huelga por los impagos del propietario, Luis Eduardo Cortés, actual presidente ejecutivo de Ifema. Un grupo de accionistas vinieron a salvar el negocio, y a principios de 2011 acometieron una profunda reforma con una decoración mucho más moderna y precios más asequibles (pasó de 120 euros el cubierto a 60), pero no funcionó. Hace unos meses puso el punto final a sus 67 años de vida.

Club 31. De los mismos dueños que el Jockey, hace tiempo hizo un lavado de cara que no prosperó, pese a estar situado en una zona tan céntrica como la Puerta de Alcalá. Cerró también hace unos días. Su carta de vinos era excelente, y entre su clientela había caras conocidas del mundo de las artes, la política y los círculos financieros.

Príncipe de Viana. Otro clásico de la cocina vasconavarra  en Madrid, muy concurrido por la élite empresarial. Fue el primero en cerrar, hace más de un año, tras medio siglo en la capital. Hace unas semanas volvió a abrir en la misma dirección (Manuel de Falla, 5), pero bajo otra marca:   I. O. (las siglas son de Iñaki Oyarbide, el carismático dueño del restaurante original). Ahora es un local mucho más moderno, con cocina que no hace ascos a la fusión y más barato.

El Chaflán. Venía sufriendo diversas restauraciones que intentaban acercarlo a un público más joven. Incluso llegó a abrir un afterwork para tapear aprovechando una antigua zona reservada para fumadores. Ahora afrontan una nueva reforma para reconvertirlo en La Posada del Chaflán (Av. de Pío XII, 34), que se inaugurará a mediados de noviembre. "Es un cambio muy profundo. No solo se cambia la decoración, si no todo el concepto del negocio", explica Juan Pablo Felipe, chef y propietario.

La Máquina de Lugones. Situado en el paseo de la Habana, la comida asturiana y una decoración inspirada en el mundo ferroviario eran sus señas de identidad. En 2011 su Menú Fabada, con selección de quesos y arroz con leche, llegó a rebajarse hasta los 20 euros por comensal. Aun así acabó cerrando poco después. Dicen que no supo adaptarse a los nuevos tiempos.

Dominus. Clausuró el año pasado incapaz de aguantar la competencia del resto de restaurantes de la zona de Argüelles, donde se ubicaba.

Nodo. Cocina de fusión hispano-asiática en la calle Velázquez, cerrado desde hace unas semanas por una reforma para la cual aún no hay fecha de reapertura.

Más baratos, pero exquisitos

Coincidiendo con todos estos cierres, esta semana tiene lugar en la capital la iniciativa Madrid Exquisito, gracias a la cual 25 de los mejores restaurantes madrileños (como Lhardy, Europa Decó o Lágrimas Negras) ofrecen una promoción con precios mucho más baratos a los habituales. Otra estrategia empresarial muy usada es la de ofrecer horarios ampliados hasta la madrugada con ofertas de tapeo y copas. Así, el grupo Oter (uno de los grandes en la hostelería madrileña) acaba de anunciar la apertura de tres restaurantes nuevos: El Barril de Las Letras, La Parrilla del Mago y El Mercado de Espronceda.

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