«No hay barreras arquitectónicas», asegura el director, Sebastián Gómez, quien, sin embargo, reconoce que tiene un proyecto en marcha para reformarlo que incluye la instalación de un ascensor, ya que de los más de 600 alumnos, 12 tienen alguna discapacidad física. «No podemos subir a las plantas superiores», afirma uno de ellos. Estos alumnos están en la planta baja para facilitar su acceso. Además, El Palo fue el primer centro de la provincia en acoger a un alumno autista.

«Es raro que se produzcan peleas porque llevamos muchos años trabajando en el tema», aclara un profesor sobre la violencia juvenil, ya que el instituto dispone de un grupo de mediadores para evitar estos casos.

Con motivo del XXV aniversario, se ha diseñado un amplio programa cultural e informativo en el que se ofrecerán charlas y exposiciones. jonatan oliva

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