Un hombre acusado de explotar, prostituir y abusar sexualmente de un menor de 15 años al que acogió en su casa durante dos años ha asegurado en el juicio, que ha tenido lugar en la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia, que él no hizo nada. Así, ha descargado toda la responsabilidad contra la que él asegura que fue su pareja por aquel entonces.

El acusado, que en el momento de los hechos tenía 32 años, se enfrenta a una pena de 36 años de prisión por un delito de violación, otro continuado de agresión sexual, un delito de prostitución de menores, otro de coacciones, uno más contra la integridad moral, otro contra la intimidad y una falta de lesiones, tal y como le pide el ministerio fiscal en su escrito de calificación provisional. Asimismo, le solicita una indemnización de 80.000 euros.

El acusado, con antecedentes policiales por abuso sexual a menores y lesiones, ha mantenido durante la vista que él es inocente de los hechos que se le imputan. Ha narrado que conoció a la víctima —que en la actualidad tiene 20 años— porque se lo presentó un día su expareja —otro chico que en el momento de los hechos tenía 19 años—.

El acusado ha explicado que conoció a la víctima en verano de 2008, cuando todavía vivía en la localidad valenciana de Sueca. Pero ha dicho que no fue hasta 2009, cuando se trasladó a un piso de Carcaixent, cuando el menor empezó a acudir a su casa "ocasionalmente" para ducharse y cambiarse de ropa. Ha insistido en que no vivían juntos y en que durante las visitas jamás le pegó o le agredió sexualmente.

Ha mantenido que nunca le arrojó agua hirviendo a la víctima —quien ingresará en prisión en menos de un mes por dos presuntos delitos de abuso sexual, según ha comentado el abogado de la defensa—, ni le amenazó con un cuchillo por no hacer las tareas del hogar. Asimismo, ha negado que fuera él quien incluyese anuncios de contactos en páginas webs para ofrecer los servicios sexuales del menor. Y eso pese a que en los mismos aparecía su número de móvil. Sobre este aspecto, ha dicho que su teléfono también lo utilizaba su expareja, y ha mantenido que en dos años recibió solo dos o tres llamadas, pero dijo que se habían equivocado. "Yo no le haría eso a nadie", ha matizado.

Acogía a gente

Cuando comenzaron la convivencia —según ha mantenido— fue en 2010, cuando el acusado alquiló otra vivienda pero en Xàtiva. Allí también acogió a una familia que vivía en un coche y a otro hombre. A cambio, —ha agregado— no pedía nada a estas personas, pero ha dicho que les acogía porque le daba pena y porque se lo pedía su expareja. La convivencia cesó porque, según ha explicado, le quitaron 150 euros y hubo una pelea en la que "todos" se pusieron contra él y le dijeron que le iban a hundir. Y seguidamente le denunciaron.

Frente a esta versión, tanto la víctima como la supuesta expareja han mantenido que el acusado cometió los hechos incluidos en el escrito fiscal. De hecho, la víctima, quien ha tenido que interrumpir su declaración en un par de ocasiones porque estaba "muy nervioso", ha explicado que se conocieron en 2008, y ha indicado que se fue a vivir a la casa del acusado porque a los 12 años abandonó su vivienda y pernoctaba cada día en su sitio.

Desde el primer día de convivencia, —ha mantenido— el acusado le hizo "tocamientos", y en una ocasión intentó penetrarle analmente. Ha indicado que convivieron juntos durante dos años, y que en este tiempo el acusado le trataba como si fuera un "criado", ya que le obligaba a hacer las tareas domésticas y la comida, y si no lo hacía bien, le pegaba.

Así, ha indicado que en alguna ocasión el acusado le tiró agua hirviendo a la cabeza, y que continuamente le asestaba puñetazos y le pegaba con la zapatilla. Otra vez le puso un cuchillo ardiendo en el cuello porque no hizo bien las cosas; y también le maquilló, le puso unos pendientes y le hizo algunas fotos. Además, ha indicado que le obligaba a prostituirse con hombres, y que el dinero recaudado, unos 60 euros por hora, se lo quedaba el acusado.

Ante esta situación, ha indicado que intentó escaparse "muchas veces" de casa, pero ha dicho que al final, el acusado siempre le encontraba y le llevaba de vuelta. También ha comentado que su documentación la tenía el acusado y no quería dársela; y que le tenía normalmente encerrado en una habitación.

Por su parte, otro testigo, el que el acusado aseguraba que fue su pareja sentimental, ha respaldado los argumentos de la víctima y ha asegurado que presenció algunas vejaciones e insultos. Asimismo, ha dicho que el acusado también intentó hacerle lo mismo a él, porque convivieron durante seis o siete meses, pero que como él es "más fuerte", no pudo. Tras ello, no obstante, ha indicado que transcurrido un año, volvió a compartir piso con el acusado, cuando también estaba la víctima.

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