Al menos nueve extranjeros y tres afganos murieron este martes víctimas de un ataque suicida registrado contra un vehículo de una compañía logística en las cercanías del aeropuerto de Kabul, según informó una fuente oficial.

El ataque, cometido por un hombre al volante de un automóvil, ocurrió en torno a las 06.45 de la mañana hora local y los muertos son todos civiles y de nacionalidad rusa y surafricana, según precisó el jefe de Investigación Criminal de la Policía de Kabul, Mohamed Zahir.

El ataque fue cometido por una chica kabulí de 20 años, "como venganza por la película anti-islámica realizada por un cineasta estadounidense". De acuerdo con la agencia afgana AIP, los extranjeros trabajaban en la compañía de transporte AFC.

El ataque fue reivindicado por un portavoz del grupo insurgente Hezb-e-Islami Gulbudín, un movimiento integrista cercano a los talibanes y liderado por el "señor de la guerra" Gulbudín Hekmatyar que ya ha cometido varios atentados en Kabul en el pasado.

Según dijo el portavoz del grupo, Zubair Sediqui, el ataque fue cometido por una chica kabulí de 20 años llamada Fátima, "como venganza por la película anti-islámica realizada por un cineasta estadounidense". "En el ataque han muerto 16 estadounidenses", reivindicó desde un número telefónico paquistaní.

Pese a que los talibanes afganos llamaron a la "venganza" por el vídeo contra Mahoma, el Gobierno afgano bloqueó Youtube la semana pasada para evitar la difusión del mismo, y las protestas afganas han sido hasta ahora menores que las del mundo árabe.

Kabul cuenta con una seguridad mejor que la de otras ciudades afganas, pero es un objetivo recurrente de la insurgencia talibán y otros grupos yihadistas afines, para golpear el corazón de las tropas internacionales y las instituciones del Gobierno afgano.

El último ataque suicida ocurrió el pasado 8 de septiembre y acabó con las vidas de cinco adolescentes en la zona diplomática de Kabul, aunque la Policía afgana anuncia de cuando en cuando detenciones de supuestos talibanes con planes suicidas.

Los talibanes luchan por derrocar al Gobierno afgano y forzar la salida de Afganistán de las tropas internacionales para volver a instaurar un régimen fundamentalista islámico como el que hubo en el país desde 1996 a 2001, año de la invasión de EE UU.