Un momento de la cinta 'La inocencia de los musulmanes'.
Captura de un momento de la cinta La inocencia de los musulmanes (Innocence of Muslims).

No hay matices ni sutilezas en la cinta. La inocencia de los musulmanes (Innocence of Muslims), el largometraje que ha incendiado los ánimos en Egipto, Libia y otros países de doctrina islámica, es un glosario de escenas en el que se representa a un Mahoma con el rostro descubierto, fruto de una relación ilegítima, y al que se ve manteniendo relaciones sexuales con mujeres o dudando de su condición como portador de la palabra de Dios. 

En la cinta, también se sugiere la homosexualidad del profeta y se incluyen escenas en las que le muestra diciendo que el burro es "el primer animal musulmán".

La crudeza de la burla es tal que ha bastado la difusión de un extracto de 14 minutos en YouTube para despertar la ira de activistas violentos. Precisamente, este martes, varios grupos atacaron la embajada de EE UU en El Cairo y el consulado en Bengasi (Libia) en el que murió el embajador, Chris Stevens, y otros tres norteamericanos.

Los actos se produjeron poco después de que el polémico pastor estadounidense Terry Jones (conocido por haber quemado ejemplares del Corán en 2010) difundiera el filme, dirigido por el productor inmobiliario Sam Bacile, un judío israelí-estadounidense que reside en California.

Ha sido dirigido por Sam Bacile, un judío israelí-estadounidense que cree que "el islam es un cáncer" Bacile, que se encuentra escondido por temor a las represalias, lamentó este miércoles la muerte del embajador aunque declaró, acto seguido, que el "islam es un cáncer" contra el que se propuso "luchar".

El combate contra esta ideología "política", como él mismo la define, comenzó el pasado año cuando decidió emplear los cinco millones de dólares que aportaron un centenar de contribuyentes judíos, y contratar a unos 60 actores. El resultado fue la polémica caricatura de Mahoma en la que retrata a los musulmanes como gente ignorante e inmoral. La película fue estrenada en 2011 en un teatro de EE UU.

Aunque su comercialización ha sido prácticamente nula, Bacile parece haber logrado su objetivo propagandístico. A su difusión ha contribuido, más allá del escándalo de su contenido, la traducción "precisa y fiel al texto" que realizó al árabe, además de la propagación del vídeo por parte de algunos canales de televisión salafistas.

Quizá por ello, a ojos de la justicia egipcia, Bacile no es el único responsable, y según la Fiscalía General del país, algunos coptos residentes en Estados Unidos participaron con un grupo de actores extranjeros en la realización de esta cinta y en su difusión en las redes sociales de Facebook y Youtube.

De ahí que la Fiscalía haya ordenado además la búsqueda de Terry Jones y de nueve coptos (cristianos egipcios) residentes en EEUU, acusados de participar en la realización del vídeo.