El embajador de Estados Unidos en Libia, Chris Stevens, murió este martes por la noche en el ataque que hombres armados lanzaron contra el consulado de ese país en Bengasi, según confirmó el viceministro de Interior para el oriente de Libia, Wanis al Sharf.

Libia cree que es una respuesta a la extradición de un hombre de GadafiAl Sharf explicó que junto al embajador, que había viajado este martes a Bengasi desde Trípoli, murieron otros tres empleados estadounidenses de la embajada, dos de ellos miembros de la seguridad (miembros del cuerpo de Marines) que intentaron controlar la situación. 

El Ministerio del Interior libio ha acusado a "delincuentes y simpatizantes" del antiguo régimen del coronel Muamar el Gadafi de estar implicados en el asalto. Para el viceministro de Interior, este ataque "es una respuesta a la extradición de Abdala al Senusi", antiguo jefe de los servicios secretos y que Mauritania entregó el pasado día 5 de septiembre a las autoridades libias.

Dispararon primero

Según el relato de Wanis al Sharf, el incidente comenzó con una manifestación de cientos de personas delante del consulado por un vídeo realizado en EEUU y que supuestamente ofendía a Mahoma.

"Los agentes de seguridad del consulado creyeron que se trataba de un ataque y dispararon sobre los manifestantes, lo que agravó la situación", indicó el viceministro. Como respuesta, los congreados —entre los que se encontraban, según su versión, "delincuentes y criminales de toda condición"—, irrumpieron en el edificio, lo saquearon y lo incendiaron.

Un comando de las fuerzas especiales sufrió una emboscada al llegar a la zona"Uno de los agentes del consulado murió al comienzo del asalto y el embajador murió por asfixia como consecuencia del humo", manifestó Al Sharf, quien agregó que el embajador Stevens fue evacuado al hospital donde falleció. "El traductor egipcio del consulado fue quien reconoció el cadáver", indicó el viceministro de Interior.

Al Sharf reconoció que la situación se mantuvo fuera de control y que los refuerzos enviados al lugar, situado en un barrio residencial de la ciudad, recibieron la orden de no intervenir para evitar el agravamiento de la situación. A las 05.00 horas, un "comando" de fuerzas especiales estadounidenses llegó a Bengasi proveniente de Trípoli para evacuar a los muertos y a los 32 funcionarios, que se encontraban refugiados en un edificio cercano al consulado y protegido por fuerzas de seguridad libias.

Según su relato, los soldados se dirigieron al consulado y posteriormente al lugar donde se encontraban los funcionarios, donde sufrieron una emboscada. En esta segunda agresión, murieron dos soldados estadounidenses y entre 12 y 14 resultaron heridos.

EE UU aumenta la vigilancia

El presidente estadounidense, Barack Obama, confirmó en persona la muerte del embajador y de sus otros tres compatriotas. Tras condenar "enérgicamente" el "atroz" ataque, avanzó que el Gobierno ha tomado medidas para la protección del personal estadounidense en Libia y "para aumentar la vigilancia en nuestros puestos diplomáticos en todo el mundo".

"Estados Unidos rechaza los esfuerzos para denigrar las creencias religiosas de otros, pero todos debemos oponernos, sin equívocos, al tipo de violencia insensata que quitó la vida a estos empleados públicos", zanjó Obama. La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, añadió: "Que quede claro: nunca hay justificación alguna para actos de violencia de este tipo".