Exculpan al Ejército israelí de la muerte de la activista estadounidense Rachel Corrie

  • Rachel Corrie murió arrollada por una excavadora militar en la franja de Gaza.
  • El Ejército argumentó que el conductor no pudo ni oír ni ver a la joven de 24 años.
  • La activista pro-palestina se encontraba en el sur de la franja de Gaza junto a otros activistas del Movimiento de Solidaridad Internacional.
Cindy (dcha), Craig (c) y Sarah Corrie (izq), padres y hermana de la activista pro palestina estadounidense Rachel Corrie, en el Tribunal Superior de Haifa (Israel).
Cindy (dcha), Craig (c) y Sarah Corrie (izq), padres y hermana de la activista pro palestina estadounidense Rachel Corrie, en el Tribunal Superior de Haifa (Israel).
EFE/ Oliver Weiken

El Tribunal Superior de Haifa exculpó este martes al Ejército israelí de la muerte de la activista pro-palestina estadounidense Rachel Corrie, atropellada por una excavadora militar israelí en 2003 en la franja de Gaza.

"Estamos obviamente muy decepcionados con el veredicto, aunque he de decir que no ha sido del todo inesperado", dijo la portavoz de la familia, Stacy Sullivan, que añadió que los padres de la activista "apelarán la sentencia".

"El Ejército israelí fue negligente y es responsable de la muerte de Rachel y debería ser responsabilizado de la misma", agregó la portavoz.

La Corte sentenció que la muerte de la joven, que tenía en aquel momento 24 años, fue accidental y que ella misma se puso conscientemente en situación de riesgo.

"Se trató de un accidente desafortunado y no de una acción intencionada", señaló el juez Oded Gershon, que añadió que Corrie estaba en el lugar "de forma ilegal", puesto que se trataba de una zona militar cerrada, según informó el diario digital Times of Israel.

"Se puso ella misma en una situación de peligro y se quedó en pie delante de una gran excavadora en un lugar donde su operario no podía verla. No se distanció como hubiera hecho cualquier persona razonable. Su muerte es resultado de un accidente que ella provocó contra sí misma", dictaminó el juez.

La familia pedía a la Justicia una compensación de más de 300.0000 dólares, al considerar que el soldado que conducía la excavadora mató a su hija intencionadamente.

El Ejército, por su parte, argumentó desde el primer momento que el conductor no pudo ni oír ni ver a la joven desde la cabina donde se encontraba y explicó que pidió reiteradamente a los activistas que abandonaran la zona por medio de gritos, gases lacrimógenos y granadas de estruendo.

Corrie se encontraba junto con otros activistas del Movimiento de Solidaridad Internacional en la localidad de Rafah, en el sur de la franja de Gaza, para tratar de impedir la demolición de viviendas palestinas en zona, que el Ejército decidió derribar para tener mayor visibilidad e impedir actividades terroristas.

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