Granja Penal de Pavón
Un agente de la Policía de Guatemala intenta entrar a la Granja Penal de Pavón (Ulises Rodríguez / Efe) Ulises Rodríguez / Efe

Al menos ocho reos murieron hoy en la principal cárcel de Guatemala, al enfrentarse a tiros con las fuerzas de seguridad cuando tomaban el control de la Granja Penal de Pavón, que desde hace diez años estaba en poder de una mafia que procesaba droga en el recinto.

El ministro guatemalteco de Gobernación (Interior), Carlos Vielman, dijo a periodistas que los presos fallecidos "opusieron resistencia por lo que se hizo uso de la fuerza de forma racional".

Opusieron resistencia por lo que se hizo uso de la fuerza de forma racional

Uno de los reos muertos fue identificado como Luis Alfonso Zepeda, quien purgaba una pena de 27 años de prisión por asesinato, y quien, según el director del Sistema Penitenciario, Alejandro Giammattei "murió con un fusil M16 en la mano en el momento en que atacaba a las fuerzas de seguridad".

Zepeda era el presidente del Comité de Orden y Disciplina de esa prisión, que tenía "el control absoluto" del lugar y estaba acusado de dirigir una mafia interna que contaba con laboratorios para procesar droga y un "ejército" que extorsionaba y reprimía a los propios reos.

También se informó de la muerte de un reo de nacionalidad colombiana, aún no identificado, quien, según Giammattei, "murió con una granada de fragmentación en la mano".

"El Ministerio Público (Fiscalía) está haciendo las investigaciones para determinar quiénes fueron los que murieron y bajo qué condiciones fallecieron", precisó Giammattei.

El operativo policial y militar, en el que participaron unos 1.500 agentes, fue ordenado por el presidente del país, Oscar Berger, y tomó por sorpresa a los más de 1.600 reclusos que tiene la Granja Modelo de Rehabilitación Pavón, ubicada en la población de Fraijanes, a unos 30 kilómetros al este de la capital guatemalteca.

La operación estuvo precedida de la publicación hoy en el diario de Centroamérica (oficial) del "Estado de Prevención" en Fraijanes, decreto mediante el cual quedan prohibidas durante ocho días, tanto las reuniones como el porte de armas en todo el municipio.

El ministro de Defensa, Francisco Bermúdez, aseguró que las fuerzas de seguridad tienen ya el control de la prisión y que por orden del presidente Berger todas las casas que los reos levantaron en la prisión serán destruidas.

"Hay un sin número de casas, parece un barrio y serán demolidas", dijo el militar a los periodistas. Los reclusos fueron concentrados en el campo de fútbol del recinto y en las próximas horas serán trasladados a otras cárceles.

Hay un sin número de casas, parece un barrio y serán demolidas

Giammattei aseguró que los reos, al percatarse del operativo, quemaron varias máquinas que eran utilizadas para procesar drogas, así como "computadoras, archivos y cabinas telefónicas que contaban con equipos para intervenir llamadas".

Pavón, indicó el funcionario, "es una gran caja de Pandora (...) que teníamos que destruir para romper la estructura del crimen organizado que opera impunemente desde la cárcel".

Hacían lo que querían desde 1996

La mafia se había apoderado del control de esa prisión en septiembre de 1996 cuando el Ministerio de Gobernación decidió ceder la administración y control de la misma al Comité de Orden y Disciplina integrado por los mismos reclusos.

En Pavón, los reclusos vivían en casas con artículos de lujo y desde allí dirigían sus negocios ilícitos de extorsión y narcotráfico en el exterior haciendo llamadas desde teléfonos móviles.