Abe, considerado un halcón y relativamente principiante para los estándares de la política local, se enfrenta entre otros desafíos a la mejora de las relaciones con China, enfriadas tras las visitas de su predecesor Junichiro Koizumi al santuario Yasukuni de héroes de guerra.

Además, deberá mantener las reformas económicas en marcha afrontando al mismo tiempo las preocupaciones de los votantes por la ampliación de las brechas sociales.

Abe, elegido la semana pasada presidente del Partido Demócrata Liberal, en el poder, por una mayoría de dos tercios, se inclinó ante los aplausos recibidos tras ser elegido primer ministro por la poderosa cámara baja del Parlamento.

Político popular de voz suave y nieto de primer ministro, Abe se ha comprometido a reescribir la constitución pacifista de Japón, impulsar el papel de Tokio en la política exterior y resucitar el respeto por los valores tradicionales y orgullo por el pasado de Japón.

Tiene previsto anunciar su gobierno a lo largo del día.