Comedor escolar
Varios niños, en un comedor escolar. ARCHIVO

Los alumnos que a partir del próximo curso lleven el almuerzo en una fiambrera deberán pagar casi la mitad del precio del servicio del comedor, que tiene como tope 6,20 euros por comida, ya que deberán sufragar el uso de neveras específicas, microondas y los servicios de limpieza y de monitores.

Así lo ha desvelado este jueves en rueda de prensa la directora general de Atención a la Familia y Comunidad Educativa del departamento de Enseñanza, Meritxell Ruiz, que ha precisado que el porcentaje de ahorro dependerá del número de usuarios de la fiambrera en cada escuela, aunque se situará alrededor del 50%.

El departamento de Enseñanza de la Generalitat ha autorizado que a partir del próximo curso los colegios e institutos, sobre todo los de secundaria, puedan implantar servicios de fiambrera como alternativa al comedor escolar convencional, atendiendo a una petición de varias asociaciones de madres y padres de alumnos, para hacer frente a la crisis económica.

En Cataluña, cuatro de cada diez niños de entre 6 y 10 años sufren de sobrepesoRuiz ha explicado que el precio para los alumnos del servicio de fiambrera lo acabará determinando cada centro, en función del número de escolares que se apunten a la iniciativa y al coste que les suponga disponer de neveras específicas (para no mezclar la comida cocinada con los alimentos frescos), de microondas adecuados, de los servicios de monitores y de limpieza y de un espacio habilitado propio para no mezclarse con los alumnos que siguen en el comedor.

La responsable de Enseñanza ha hecho este anuncio en una rueda de prensa junto al director de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, Antoni Mateu, que ha destacado que más del 85% de los menús escolares de Cataluña cumplen con las recomendaciones para una comida saludable, según un estudio en el que durante los últimos seis años se han revisado programaciones de menús que afectan a 273.846 estudiantes.

En Cataluña, cuatro de cada diez niños de entre 6 y 10 años sufren un exceso de peso debido a sus costumbres sedentarias, a los malos hábitos alimentarios y a la falta de práctica deportiva, según Mateu, que ha pedido que se haga una "reflexión profunda" y se aborden cambios de hábitos para potenciar que los menores sigan un estilo de vida sano y activo.

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