Estado en el que ha quedado uno de los vagones
Estado en el que ha quedado uno de los vagones (Dennis Hicken / Reuters). Dennis Hicken / Reuters

El accidente de un tren de alta velocidad Transrapid con un vagón técnico dejó este viernes un saldo de 23 muertos y 10 supervivientes gravemente heridos, informó la Policía tras largos y complicados trabajos de rescate.

A unos 170 kilómetros por hora

El accidente, el primero desde que hace 22 años se estrenara este tramo de ensayos, se produjo cuando el tren circulaba a unos 170 kilómetros por hora en un tramo de ensayos en la comarca de Emsland (norte de Alemania) y chocó contra un vagón encargado de la limpieza de la banda magnética.

El tramo de Emsland es el único tramo por el que discurre este tren -en un total de 31,5 kilómetros- que alcanza velocidades máximas de unos 450 kilómetros por hora.

Pese a tratarse de un tramo de pruebas, se ha convertido en una atracción turística y los visitantes pueden subir al tren, que no circula con regularidad, pagando una tarifa determinada.

Sin embargo, las personas que estaban en el tren cuando se produjo el accidente no eran turistas sino personas relacionadas de una u otra manera con la empresa Transrapid.

Error humano

Según indicó el fiscal encargado de la investigación, Alexander Retemeyer, todo indica que las dos personas que en esos momentos eran responsables del centro de control no se aseguraron de que el tramo estaba libre antes de dar luz verde a la salida del tren.

Por tratarse de una vía monorraíl el tren tan sólo tiene permiso de circular una vez que el vagón de asistencia ha realizado sus tareas preliminares, lo que en este caso no ocurrió.

Retemeyer dijo que en el tramo en cuestión "hay pocos sistemas de seguridad técnicos", pues si bien el "Transrapid está dotado de un control por sensores que lo conecta con el centro de operaciones, el vagón de asistencia sólo se puede comunicar por radio.

 

 

 

El accidente, que podría deberse a un fallo humano, se produjo al chocar el Tranrapid con un vagón de servicio

 

El "Transrapid", cuya tecnología ha sido vendida a China, nunca salió en Alemania de su estado embrionario y tras más de dos décadas de ensayos y discusiones sobre su utilidad práctica.

El ministro de Transportes, Wolfgang Tiefensee, quien se encontraba precisamente en viaje a China cuando se produjo el accidente, decidió interrumpir su estancia en Pekín y regresar a Alemania. 

Único tren de su tipo en uso comercial

El consorcio germano Transrapid (Siemens y Thyssen Krupp) se llevó el primer contrato del "maglev" aportando su tecnología, gracias a la cual, desde 2002, el único tren de su tipo en uso comercial une los más de 30 kilómetros que separan el aeropuerto de Pudong de las afueras de Shanghai, en menos de ocho minutos.

 

El proyecto de construir un nuevo trayecto del Transrapid se mantendrá a pesar del accidente
Inicialmente, en Alemania se pensó utilizar la tecnología del "Transrapid" para acortar distancias entre Hamburgo y Berlín pero, en parte por cuestión de costos y en parte por oposición de grupos ecologistas, está posibilidad terminó desechándose.

 

Actualmente, existen planes para construir un trayecto entre la estación de Múnich y el aeropuerto y el ministro de Economía de Baviera, Erwin Huber, declaró el viernes que el proyecto se mantendrá pese al accidente de Emsland.