Primer ministro tailandés
Thaksin Shinawatra, en una foto de archivo (Foto: Reuters) Sukree Sukplang/Reuters

Con su nombramiento como jefe del Gobierno en enero de 2001, Shinawatra coronó aquella meteórica carrera política a la que se lanzó después de que su imperio de telecomunicaciones le convirtiera en uno de los hombres más ricos del país.

Shinawatra, a quién sus detractores acusan de gobernar Tailandia como si se tratara de una de las compañías que ha creado, es hasta el momento el único primer ministro elegido democráticamente que ha conseguido concluir los cuatro años de mandato.

El magnate y fundador del partido de corte nacionalista "Thai Rak Thai" (Tailandeses Aman lo tailandés) nació el 26 julio de 1949 en la norteña provincia de Chiang Mai, en el seno de una rica familia de comerciantes de seda.

Se graduó como policía en 1973, y dos años más tarde se licenció en Criminología por la Universidad de Kentucky (EEUU).

Tras su reincorporación a la Policía, Shinawatra compatibilizó la docencia en la Academia General de este cuerpo con diferentes cargos, entre ellos, el de jefe de escoltas de ministros y subdirector del Departamento de Inteligencia.

De la Policía al negocio de los ordenadores

En 1987, con 33 años y rango de comandante, Shinawatra abandonó la Policía para dirigir, con su esposa, el ya por entonces lucrativo negocio de distribución y alquiler de ordenadores a departamentos gubernamentales, entre estos el de la Policía.

Su empresa, Shinawatra Computer Company, creció rápidamente con ayuda de los contratos firmados con el Gobierno y los monopolios de telefonía móvil, televisión por cable y, más tarde, satélites de comunicaciones.

Doce años en la Política

La carrera política de Shinawatra comenzó en 1994, cuando fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores, cargo que dejó al año siguiente para convertirse en viceprimer ministro del Gobierno de coalición encabezado por Banharn Silapa-archa.

Su primer revés político llegó en 1995 cuando incumplió la promesa hecha a los habitantes de Bangkok de resolver en "seis meses" el caótico tráfico de la capital.

El incumplimiento de esa promesa dañó la imagen de Shinawatra, y supuso para el Palang Dharma (Moral Budista), el partido que entonces lideraba, la pérdida de casi todo el apoyo popular.

En 1997, Shinawatra fue nombrado de nuevo viceprimer ministro del Gobierno de coalición capitaneado por Chavalit Yongchaiyud, a quien un amplio sector de la sociedad culpa de la severa crisis económica que estalló a mediados de ese mismo año.

El desastre económico forzó la caída del Gobierno de Yongchaiyud y, en consecuencia, Shinawatra dejó de ser viceprimer ministro.

Primer ministro desde 2001

Tras unos años en la oposición, Shinawatra volvió a saborear el poder en enero de 2001, gracias a la victoria electoral conseguida por su entonces nuevo partido "Thai Rak Thai", pese a que unos meses antes fue acusado de corrupción por el Comité Anticorrupción.

Shinawatra se ha forjado la imagen de hombre duro e implacable
La campaña policial contra el tráfico de drogas ordenada en 2003 por Shinawatra, y que dejó 2.500 muertos en apenas tres meses, reforzó su imagen de implacable luchador contra la delincuencia organizada, aunque desató una oleada de críticas por parte de los grupos internacionales de defensa de los derechos humanos.

También su dura respuesta a la rebelión emprendida en enero de 2004 por el movimiento separatista islámico en la región musulmana del sur de Tailandia, donde han muerto desde entonces más de 1.300 personas, ha sido criticada por casi todas las esferas políticas, e incluso desaprobada por la Corona.

A pesar de las críticas, en las elecciones celebradas en febrero de 2005, Shinawatra renovó su mandato al obtener su partido 375 escaños del total de 500 que integran el Parlamento.

Elecciones anuladas

Pero desde principios del presente año la crisis política y social obligó al primer ministro a adelantar las elecciones, que se celebraron el 2 de abril, fueron boicoteadas por los principales partidos de la oposición y luego anuladas, al ser declaradas "inconstitucionales".

Nuevas elecciones estaban previstas para el próximo 15 de octubre, pero ante la demora en la organización del proceso, han sido aplazadas hasta el 19 ó 26 de noviembre, según informó el pasado día 14 la nueva Comisión Electoral.