Jagger en 1972
Dos retratos de Jim Marshall de Mick Jagger durante la gira de 1972 de los Rolling Stones por los EE UU Steven Kasher Gallery © Jim Marshall

Quizá usted no sepa quién hizo las fotos, pero las tiene todas en la retina y el alma, como si formaran parte de su álbum personal: Bob Dylan jugueteando con un neumático en las calles de Nueva York en 1963, Jimi Hendrix naciendo como un profeta de fuego en el Festival de Monterey de 1967, Janis Joplin bebiendo de una petaca de bourbon en 1968, Johnny Cash enseñanando con rabia el dedo índice al objetivo en un concierto en la cárcel de San Quintín en 1969...

Todas esas imágenes y muchos centenares más fueron capturadas por la cámara Leica —nunca quiso usar otra marca desde que se hizo con la primera, una M2, en 1959— que manejaba Jim Marshall (1936-2010), a quien se ha llamado con justicia "el fotógrafo del rock and roll". La primera gran retrospectiva de su obra inabarcable acaba de inaugurarse en Nueva York. Se titula Jim Marshal: The Rolling Stones and Beyond (Jim Marshall: los Rolling Stones y más allá) y es la primera antología organizada tras la muerte del fotógrafo, el 24 de marzo de 2010, mientras dormía en un hotel.

Justicia poética

La exposición, que se abrió al público el jueves día 5 y estará en cartel hasta el 8 de septiembre, está instalada en la prestigiosa y sofisticada Steve Kasher Gallery. Para un fotógrafo que frecuentó el lado salvaje de la vida y vivió a la misma o a mayor velocidad que sus modelos es una especie de póstumo acto de justicia poética.

La retrospectiva está montada en torno a dos efemérides, ambas relacionadas con uno de los grupos a los que más retrató Marshall, los Rolling Stones, que este año cumplen medio siglo desde su primer concierto y cuarenta años de la polémica y violenta gira por los Estados Unidos de 1972, durante la cual Marshall, contratado por la revista Life, fue la sombra del grupo y . Entre las más de sesenta fotos de la exposición hay algunas inéditas de aquellos momentos.

Jim era un Stone más. Nos retrató con los pantalones bajados Quizá uno de los líderes de los Rolling Stones, el guitarrista Keith Richards, haya sido uno de los más fervientes admiradores del trabajo de Marshall y la forma en que el fotógrafo lo afrontaba, sin contemplaciones y con un compromiso absoluto: "Cuando estaba Jim, era un Stone más. Nos retrató con los pantalones bajados, en las caídas y las subidas. Adoro sus fotos", dijo Richards.

Se drogaba más que los músicos

La implicación personal de Marshall iba más allá de lo que el oficio reclama. Si los músicos se drogaban, él se drogaba más; si bebían hasta el knock out, él seguía bebiendo sin derribarse... Cuando le preguntaban cómo soportaba aquel ritmo y cual era el secreto para que siguiera haciendo grandes fotos pese a la intoxicación, decía: "¿Qué quieres que te responda? Tengo mucha suerte de estar donde estoy. Puedo entrar donde casi nadie entra y esto nunca ha sido un  trabajo: es mi vida".

Te digo dónde está el club si me dejas retratarte, dijo a Coltrane Nacido en Chicago y enamorado de las fotos desde crío, Marshall tuvo la buena suerte de cruzarse por la calle en 1962 con el jazzista John Coltrane, que andaba despistado y preguntó al chico por la dirección de un club. "Te acompaño hasta la puerta si me dejas hacerte unos retratos", contestó Marshall, que vendió aquellas fotos, se hizó colega del músico y pronto estaba trabajando para otros músicos de jazz, entre ellos Miles Davis.

El único acreeditado en la despedida de los Beatles

Instalado en San Francisco, la ciudad más bullente de los EE UU a mediados de los años sesenta, Marshall se convirtió en imprescindible en cualquier evento musical. Fue el único fotógrafo que consiguió acreditación con acceso a todas las áreas en el último concierto de los Beatles, en 1966, y también el fotógrafo oficial del Festival de Woodstock.

No quiero peludos dando la tabarra, ni maquilladores Aunque no ponía demasiadas condiciones y sus tarifas no eran de súperestrella, solo exigía poder estar donde estuvieran los artistas. "No quiero peludos dando la tabarra, ni maquilladores... Soy un reportero y reacciono al ambiente. Me meto tanto en lo que hago que mi cámara es una parte de mi cuerpo", aseguraba para explicar la intensa sensación de intimidad de sus fotos fuera de la tarima de los escenarios, cuando los músicos se quitaban la careta de ídolos y regresaban a la condición de personas.

"He trabajado duro, pero esto no es un trabajo. Siempre lo pasé muy bien. Mi única condición era que los mánagers no me jodieran a mí y yo no les jodería a ellos. Tenía la confianza de los artistas y ellos sabían que mi función no era fastidiar sino hacer fotos", añadía.

En Jim Marshal: The Rolling Stones and Beyond habrá también una exposición de los casi 500 discos con fotos de Marshall en la carpeta o el interior. Entre ellos hay obras de los Doors, los Who, Led Zeppelin, Judy Collins, Buffalo Springfield y una lista enorme.