El vertido ocupaba una superficie de cerca de dos kilómetros de largo y llegó a alcanzar por la mañana la playa de Pineda de Vilaseca, lugar donde se concentraron las principales labores de limpieza. Repsol negó que tuviera que ver nada con la mancha, aunque sí que registró un incidente con vertido en sus instalaciones del puerto de Tarragona. El mal estado del mar dificultó las tareas de limpieza y que pudieran acudir al lugar las embaraciones de la Agència Catalana del Agua. Un helicóptero hizo las labores de vigilancia de la zona afectada.