La cantante y compositora islandesa Björk actuó en Santiago de Compostela ante unas 5.000 personas que acudieron en la noche del viernes a la Cidade da Cultura para disfrutar del que, hasta el momento, es el único concierto previsto de la artista en la península Ibérica después de que tuviese que cancelar sus actuaciones en Barcelona y Oporto debido a problemas en la garganta.

Con una puntualidad que casi llegó a traducirse en anticipación sobre el horario previsto, a las 22.28 horas, Björk arrancó bajo un vestido azul y una inmensa peluca naranja su espectáculo con 'Óskasteinn' y 'Cosmogony', una de las diez canciones de 'Biophilia', su último disco y que presentó casi al completo ante el público gallego.

Arropada de doce coristas y una banda que llenó el Gaiás de sonidos electrónicos, la islandesa poco a poco consiguió que el frío que invadía el lugar fuese atenuándose a medida que recorría su repertorio musical con temas como 'Hunter' o 'Thunderbotl', canción que adornó con una máquina que producía descargas eléctricas y rayos como las diseñadas por Nikola Tesla a finales de 1800.

Después de 'Hidden Place', la cantante incrementó el ritmo de su espectáculo con algunos de sus temas más aclamados como 'Crystalline', 'Isobel', 'Jóga' o un 'Pagan poetry', tema que fue recibido con aplausos desde el primero de sus acordes.

Pero el punto álgido del concierto de Björk llegó tras el bis, y transcurridas una hora y veinte minutos desde el inicio del espectáculo cuando entonó 'One day', una de las canciones de 'Debut' el primer álbum de la artista y uno de los más aclamados por sus seguidores.

Y el punto y final al fugaz paso de la islandesa por una Cidade da Cultura que fue absorbida por los ritmos electrónicos llegó a casi a la media noche, con un 'Declare independence' protagonizado por los robóticos movimientos de sus doce coristas.

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