'Pitcher with a Dog-Shaped Handle'
'Jarra con asa en forma de perro' (1543), de Enea Vico, grabador italiano Enea Vico - Photo: Claus Cordes, Bildarchiv Herzog Anton Ulrich-Museum Braunschweig

El adorno siempre pasó desapercibido y sin embargo fue el campo creativo en el que los artistas siempre tuvieron libertad. El Kunstmuseum de Wolsburg (Alemania), conocido por sus exposiciones temáticas sobre los períodos tempranos y clásicos del modernismo, se atreve a remontarse esta vez al siglo XV en un recorrido por la historia de las artes gráficas con grabados de motivos decorativos que influyeron en el Art Nouveau, el movimiento de secesión austriaco o el Jugendstil alemán.

La exposición Ausblick auf die Moderne - Ornamentgrafik von Dürer bis Piranesi (Perspectivas del modernismo: Grabados ornamentales de Durero a Piranesi) captura la esencia de un género que sin duda sirvió de referencia siglos más tarde a autores como Gustav Klimt y Alfons Mucha.

La serie de xilografías de Alberto Durero que ilustran nudos laberínticos abre una muestra de casi un centenar de grabados y objetos decorados de los siglos XV al XVIII que trazan la evolución del ornamento como arte en sí mismo con piezas de Cornelis Bos, Stefano della Bella, Christoph Jamnitzer, Antoine Watteau o Giovanni Battista Piranesi.

Una silenciosa batalla

Aparentemente etéreos, los arabescos y la geometría del ornamento siempre tuvieron poder para dar solidez a un espacio, pero la sutileza nunca favoreció al minucioso arte, que siempre fue subestimado. En una silenciosa batalla, los organizadores de la muestra afirman que a pesar de todo supo permanecer a lo largo de los siglos e ifluyó no solo en el modernismo, sino también en la abstracción.

Siempre tuvieron el poder de dar solidez a un espacio sólo con la formaAntes de la era moderna, el adorno era el único campo creativo que abría una puerta al experimento con las formas. Estaba presente en los patrones y modelos de las artes aplicadas y la arquitectura, configurando el carácter de muebles, cerámicas, columnas, balaustradas, frisos...

En los motivos valía todo, de personajes sublimes a figuras grotescas. Tenido en cuenta siempre como un género autónomo, el ornamento sirvió a los creadores para desarrollar la fantasía sin las ataduras de los cánones del arte importante.