Mabel Rivera
Mabel Rivera Jorge París
Lo primero, felicitarle por la película y decirle que gana usted al natural...
Gracias, es lo que tiene Mar adentro, que, además de ser una película en la que ha sido un lujo trabajar, la gente cuando me ve, me ve mejorada, más guapa. Es culpa de las chicas de maquillaje, que hicieron un trabajo magnífico y se merecen el premio.

¿Cómo llegó a Mar adentro?
Por un casting, como casi siempre.


¿Se veía como Manuela?
Pues si te digo la verdad, en el primer casting me autocensuré porque no pensaba que diera el tipo para el personaje. Alejandro sí lo pensaba, supo ponernos a todos en una situación límite y sacar lo mejor de cada uno.


¿Qué le resultó más difícil? Lo del acento estaba dominado, ¿no?

Eso pensaba yo, pero después llega una con su acento gallego de toda la vida y se encuentra con gente de la Latina –léase Lola Dueñas– que lo borda, y hasta en eso te entran dudas.


¿Tiene ya dedicatoria pensada si gana?
Sí, pero no lo puedo decir.


Dígame entonces a quién no se lo dedicaría...
Al presidente de los EE UU.


No es la primera que me lo dice.
No me extraña.