Contra la masacre en Siria
Unos ciudadanos sirios residentes en Egipto protestan por la masacre de Hula ante la Embajada de Siria en El Cairo, Egipto. El Ejército sirio bombardeó la zona central de Hula en un ataque que destruyó numerosas viviendas y obligó a gran parte de la población a desplazarse en busca de refugio. Khaled Elfiqi / EFE

El régimen de Damasco ha acusado este jueves a "grupos armados" de perpetrar la masacre de Hula, donde murieron el pasado viernes más de un centenar de personas, y criticó al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por alertar del riesgo de una guerra civil.

En una rueda de prensa en Damasco para presentar el informe de la comisión de investigación de este suceso, el general Qasem Yamal Suleiman rechazó las acusaciones de la oposición de que los civiles fueron asesinados por las tropas del régimen y sus milicias. "La escena de la masacre estaba fuera de donde las fuerzas de seguridad tenían sus posiciones", aseguró Yamal Suleiman, jefe de la comisión de investigación.

La mayoría de los asesinados eran familias pacíficas que no querían unirse a los grupos armados El general aseguró que entre 600 y 800 hombres armados lanzaron un ataque contra un puesto de control con el objetivo de "dominar la zona y atacar a la familia de un parlamentario". "La mayoría de los asesinados eran familias pacíficas que no querían unirse a los grupos armados en sus actos erróneos", agregó Yamal Suleiman, quien apuntó, además, que "un gran número de cadáveres pertenecen a terroristas que perecieron en enfrentamientos con las fuerzas del orden".

En esa masacre, que, según la ONU, lleva el sello del régimen y de las milicias progubernamentales o "shabiha", fallecieron un total de 108 personas, incluidas 34 mujeres y 49 niños.

Nueva ofensiva

El Ejército sirio bombardeó de nuevo este jueves la zona central de Hula, escenario de la masacre, según fuerzas opositoras.

Un activista de Hula, que se identificó como Abu Usama al Homsi, aseguró vía internet que desde primera hora de la mañana tropas regulares atacaron con armamento pesado las localidades de Taldo y Kafarlaha, situadas igualmente de la provincia de Homs.

En esta última, una veintena de casas quedaron desplomadas por los bombardeos y casi el 90 por cien de los habitantes huyeron a otras regiones más seguras, agregó Al Homsi, antes de señalar que también causaron incendios en tierras de labor.

En su opinión, el ataque buscaba interrumpir la actividad de los miembros del rebelde Ejército Libre Sirio (ELS), que entraron días atrás en la zona para evacuar a los heridos de la masacre del viernes.

Intervención militar internacional

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Yihad Maqdesi, criticó a Ban por referirse a que en Siria hay un conflicto entre un pueblo y un régimen que se aferra al poder. "Lamentablemente, el secretario general de la ONU cambió su misión de mantener la paz y la seguridad en el mundo a vaticinar guerras civiles", dijo Maqdesi.

El portavoz negó en la misma rueda de prensa cualquier implicación del régimen en la masacre, que ha sido condenada por toda la comunidad internacional y que ha motivado la expulsión de los embajadores sirios de las principales potencias occidentales. "El Gobierno sirio no puede cometer un crimen tan horrible", subrayó Maqdesi, quien prometió juzgar a los agresores, a los que acusó de "incitar a la violencia confesional".

Para el portavoz, el Ejército sirio no puede estar involucrado, porque este tipo de sucesos perjudican a Damasco ya que refuerzan el argumento de grupos de la oposición de que es necesaria una intervención militar internacional.

Maqdesi expresó el compromiso de las autoridades con el plan de paz del mediador internacional, Kofi Annan, y denunció que son "algunas partes regionales y la oposición" quienes no quieren que la iniciativa tenga éxito.

Pese a que tanto el régimen como la oposición aceptaron el plan de Annan y el alto el fuego, que entró en vigor el pasado 12 de abril, la violencia persiste en Siria, donde desde el inicio de la revuelta contra el régimen de Bachar al Asad en marzo de 2011 han muertos más de 10.000 personas, según la ONU.