Veintitres personas murieron en los 21 accidentes mortales registrados en las carreteras desde las tres de la tarde del viernes y hasta las 00.00 horas de este domingo, veintitrés menos que en el mismo periodo del año anterior, cuando fallecieron cincuenta.

Además, diez personas han resultado heridas graves, mientras que veintiuna sufrieron heridas leves.

En el primer fin de semana de agosto del año anterior, y en el mismo periodo, es decir, entre las tres de la tarde del día 5, viernes, y las 20.00 horas del 7, domingo, 40 personas fallecieron en las carreteras españolas y 13 personas resultaron heridas graves y otras 13, leves.

En esa ocasión, Navarro calificó la cifra de fallecidos como "una muy mala noticia", "lo más parecido a una calamidad o a un desastre".

Retenciones por los incendios

A las ocho de de la tarde de ayer, los incendios declarados en algunas zonas de Galicia y Cataluña obligaba a mantener cortadas al tráfico algunas carreteras.

El incendio que comenzó sobre las dos y media de la tarde en Capmany (Girona) hizo que se cerrara al tráfico instantes después la autopista AP-7 y las carreteras N-II y GI-602, lo que provocó retenciones de varios kilómetros en la misma AP-7, así como en las carreteras C-35, C-260 y N-260.

También se encontraban cortadas, a las 20.00 horas, la AC-453, en las inmediaciones de Ames (A Coruña), y en la N-541 por Cercedo (Pontevedra) por incendios.

En el resto de las carreteras españolas no se producían retenciones de consideración, salvo en la N-260, donde los conductores circulaban de forma muy lenta y con paradas frecuentes y prolongadas en ocho kilómetros, cerca de Vilajuiga (Girona).