Muere el Papa Juan Pablo II
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La noticia fue anunciada inmediatamente a las alrededor de 60.000 personas reunidas en la Plaza de San Pedro, muchas de las cuales lloraron abiertamente por el carismático líder de los 1.100 millones de católicos.

'Nuestro Santo Padre Juan Pablo ha vuelto a la Casa del Padre', dijo el arzobispo Leonardo Sandri a la abarrotada plaza.

Las caras de la multitud expresaban desamparo y vacío mientras las grandes campanas de la Basílica rompieron el silencio de la noche, tocando un lento lamento por el Papa.

Un comunicado del Vaticano dijo que el Pontífice falleció a las 09:37 p.m (19:37 GMT) en su apartamento privado del Vaticano.

Aunque la causa exacta de su muerte no fue precisada, la salud del Papa se había deteriorado de forma constante durante la pasada década con los síntomas de la enfermedad de Parkinson y la artritis, y a principios de este año empeoró drásticamente.

Se sometió a una operación en febrero para aliviar sus graves problemas respiratorios, pero nunca llegó a recuperar su fuerza y el pasado jueves por la noche una infección le provocó una fiebre alta que pronto precipitó una insuficiencia cardíaca, problemas renales y por último la muerte.

'Todos nos sentimos como huérfanos esta noche, pero nuestra fe nos enseña que aquellos que creen en el Señor viven en él', dijo el arzobispo Renato Boccardo a la multitud en la plaza.

Según las normas de la Iglesia, los ritos funerarios por el Pontífice durarán nueve días, y su cuerpo descansará previsiblemente en la cripta que se halla bajo la Basílica de San Pedro.

El cónclave para elegir a un nuevo Papa empezará dentro de 15 a 20 días, con 117 cardenales de todo el mundo reuniéndose en la Capilla Sixtina del Vaticano para designar a un sucesor.

No hay ningún candidato privilegiado. El ex arzobispo Karol Wojtyla de Cracovia no era considerado como favorito cuando fue elevado al papado el 16 de octubre de 1978.

VIAJERO INCANSABLE

Además de por su batalla contra el comunismo, Juan Pablo II será también recordado por su inquebrantable defensa de las doctrinas tradicionales del Vaticano, siendo criticado por los católicos liberales que se oponían a sus declaraciones contra los anticonceptivos, el aborto, el matrimonio de los sacerdotes y el clero femenino.

Pocos hubieran pronosticado que el primer Papa no italiano en 455 años dejaría de lado el rígido protocolo, viajaría alrededor del mundo y dejaría una huella indeleble en la historia. Juan Pablo II se despojó de las estrictas convenciones del papado y se reunía con gente común y corriente allí donde viajaba.

En más de un cuarto de siglo en el escenario mundial, fue tanto un defensor de los más desamparados como un polémico defensor de la ortodoxia dentro de su propia Iglesia.

Pero mientras los años pasaban, su energía se desvanecía.

En el pasado un atlético y poderoso orador, el Papa sufrió toda una serie de problemas de salud, incluyendo un tiroteo casi fatal en 1981. Al final de su vida, ya no podía caminar y su voz quedó a veces reducida a un áspero susurro.

Recientemente, las crisis respiratorias silenciaron al 'gran comunicador' y fracasó dramáticamente en dos intentos por dirigirse a los fieles el Domingo de Resurrección y de nuevo el miércoles.

DIVISION

Una década después de presenciar la caída del comunismo, el Papa cumplió otro de sus sueños. Visitó Tierra Santa en marzo de 2000, y, rezando en el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, pidió perdón por los pecados de los católicos contra los judíos durante siglos.

Pero aunque despertaba la admiración y el cariño de muchos, su mensaje fue menos popular y en ocasiones fue fuente de profundas divisiones dentro de su propia Iglesia.

Sus críticos atacaron constantemente su posición tradicionalista respecto a la familia, en asuntos como su condena a los métodos anticonceptivos y la homosexualidad, y esperan que el próximo Papa sea más liberal.

Sin embargo, Juan Pablo II designó a más del 95 por ciento de los cardenales que elegirán a su sucesor, lo que reduce las posibilidades de que se dé marcha atrás a sus enseñanzas.

/Por Philip Pullella y Crispian Balmer/