Las bombas continúan cayendo sobre civiles en Israel y el Líbano

La ONU, con el apoyo de la UE y el G-8, propuso ayer enviar una fuerza internacional de paz al Líbano cuando cesen la hostilidades. La ofensiva hebrea seguirá al menos una semana más.
Una niña francesa, mirando ayer a través del cristal del autobús del que fue evacuada de Beirut.(REUTERS)
Una niña francesa, mirando ayer a través del cristal del autobús del que fue evacuada de Beirut.(REUTERS)
Israel y la milicia libanesa Hezbolá siguieron ayer, por sexto día consecutivo, intercambiándose sus bombas. La artillería (cada batería, seis cañones, dispara 1.000 proyectiles diarios) y la aviación israelí bombardearon la frontera con el Líbano, la capital Beirut y extendieron su ofensiva al norte del país, a la ciudad de Tripolí. Según el Gobierno libanés, los ataques hebreos se cobraron ayer la vida de 31 civiles y dejaron más de 100 heridos.

Los civiles siguen siendo los principales damnificados de la ofensiva israelí, que continuará al menos una semana más, según confirmaron anoche las autoridades israelíes. Un misil mató a 12 pasajeros de un autobús al sur de Beirut. Otro misil hebreo derribó varias viviendas en la ciudad de Tyr. El balance, diez civiles muertos, todos miembros de una misma familia. El Ministerio de Sanidad libanés asegura que en la última semana Israel ha matado a 175 libaneses y ha herido a otros 500. Hezbolá, por su parte, sigue lanzando cohetes contra las ciudades de Haifa, San Juan de Acre, Kiriat Shmoná y Safed, sin provocar ayer víctimas mortales. La milicia chií, que asegura que ha derribado en Beirut un caza hebreo (algo que ha negado Israel), ha amenazado con una «guerra directa» si Israel invade el Líbano.

Tropas de paz

El Reino Unido y la ONU pidieron ayer el despliegue de una fuerza internacional de paz en el sur del Líbano una vez que cesen las hostilidades, petición a la que se unió la UE y el G-8 (los ocho países más ricos del mundo). Israel se negó y acusó a Siria e Irán de estar tras Hezbolá.

Un grupo de 113 evacuados por el Gobierno desde  el Líbano, españoles y ciudadanos de otras nacionalidades, llegó ayer a la base madrileña de Torrejón, en un vuelo del Ministerio de defensa.

«Hay que parar esta mierda»

El presidente de los EE UU, George W. Bush, presume de decir las cosas como las piensa y ayer quedó constatado en el almuerzo de los líderes del G-8. Mientras masticaba, y con el micrófono abierto, dijo a Tony Blair: «Hay que decirle a Siria que le diga a Hezbolá que pare toda esta mierda». Francia, por su parte, describió de «aberrante» la ofensiva bélica israelí. El Gobierno español pidió a la UE que «no esté de brazos cruzados. No se puede simplemente mirar y lamentarse».

Mostrar comentarios

Códigos Descuento