La voz ‘blanca’ de África

De nuevo el festival étnico cartagenero de La Mar de Músicas se baja al continente negro de la mano de Salif Keita, que trae un nuevo disco, titulado M’Bemba.
El cantante de Malí Salif Keita, derrochando energía encima de un escenario, como hará esta noche en Cartagena.
El cantante de Malí Salif Keita, derrochando energía encima de un escenario, como hará esta noche en Cartagena.
Si la pasada semana eran los barceloneses Macaco los que repetían en el escenario del Parque Torres de Cartagena, esta semana es el malí Salif Keita el que vuelve junto al Mediterráneo, un escenario que trae suerte.En la anterior ocasión que visitó la ciudad portuaria cantó los temas de M’Bemba (Ancestro), un trabajo sin editar. Ahora vuelve con él, ya en formato CD, y con un premio de BBC Radio 3 bajo el brazo, el de mejor álbum del año. En este trabajo han colaborado sus compatriotas Toumani Diabaté, Kanté Manfila y Ousmane Kouyaté. De hecho, el disco lo ha grabado en su Malí natal.

Según los entendidos, M’Bemba es el disco de su madurez, en el que regresa a sus raíces con la incorporación de instrumentos como el n’goni (una especie de laúd), el tama (un tambor), la calabaza y el djembé (un timbal).

La temática de su disco se centra en un aspecto que resume perfectamente el espíritu del festival cartagenero de La Mar de Músicas: el amor entre los seres humanos y entre los diferentes pueblos del mundo.

Tras la actuación de Keita, los espectadores podrán dirigirse al castillo árabe, unos metros más arriba, para escuchar a la sudafricana Thandiswa, con su propuesta de música tradicional con sonido discotequero. Dicen que en un futuro no muy lejano dará mucho que hablar.

Por último, cerrará la noche (o madrugada) DJ Floro, todo un veterano de la caja de mezclas, que lleva más de 15 años recorriendo los mejores clubes de España y Europa, mezclando estilos musicales diferentes.

* Auditorio del Parque Torres de Cartagena. Esta noche, a las 23.00 horas. A la 1.00, en el castillo árabe, Thandiswa y DJ Floro. Todo, 18 euros.

Noble, pero albino...

La vida no fue nada fácil para Salif Keita. Nacer albino en plena África negra es poco menos que no ser humano. En su pueblo, cuando lo veían, escupían en el suelo para ahuyentar los malos espíritus que se supone atraía. Procedente de una familia de la nobleza de Malí, su padre lo repudió, además, por querer dedicarse a la música.

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