El primer ministro israelí, Ehud Olmert,justifica su ataque sobre los palestinos. (Atef Safadi / Efe)
El primer ministro israelí, Ehud Olmert,justifica su ataque sobre los palestinos. (Atef Safadi / Efe) Atef Safadi / Efe

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha asegurado que el Ejército continuará la ofensiva en la franja de Gaza hasta que las milicias que tienen en su poder al soldado Guilat Shalit lo dejen en libertad.

"El objetivo de la operación es la liberación del soldado Guilad Shalit y el cese de los ataques con cohetes Kasam, y seguiremos la operación todo lo que sea necesario", ha manifestado Olmert.

El primer ministro israelí se quejó ante la prensa internacional de que desde que Israel dejó Gaza en septiembre pasado "no hemos tenido un solo día de calma".

"No hay descanso"

"Hace ya varios meses que Israel dejó completamente la franja de Gaza y desde agosto no ha habido un solo día de descanso para los habitantes de Israel", manifestó en alusión a los incesantes ataques con cohetes Kasam y proyectiles de mortero.

Nuestra esperanza al dejar Gaza fue crear una nueva relación

"Nuestra esperanza al dejar Gaza fue crear una nueva relación con los palestinos, pero los ataques contra israelíes son casi diarios", ha afirmado Olmert.

El primer ministro israelí ha subrrayado que "los ciudadanos de Israel merecen la misma seguridad que cualquier ciudadano en otro país del mundo".

Antecedentes

El pasado 28 de junio, unas 48 horas después del secuestro de Shalit, Israel lanzó una operación en el sur de la franja de Gaza por la que volvió a reocupar distintas zonas en los alrededores de la ciudad de Rafah.

Unos días después, contingentes blindados entraron, esta vez por el norte, en una ofensiva que los analistas consideraron un intento de matar dos pájaros de un tiro, es decir poner fin también al disparo de los cohetes.

La operación, en la que al día de hoy han muerto casi setenta palestinos, en su mayoría milicianos, ha dejado a la población de Gaza en condiciones humanitarias extremas, lo que ha suscitado las críticas de la comunidad internacional y una condena del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.