Varios de los policías que han declarado este martes como testigos en el juicio que se sigue en Vigo contra los tres acusados por el secuestro de una directiva de un astillero, Saray S., han coincidido en señalar que la víctima identificó a uno de sus secuestradores "por las toses y carraspeos" —Francisco P.C.— y a otro, posteriormente, en una grabación —Carlos S.A.—, mientras que tenía "muchas dudas" sobre la identidad del tercero —Óscar P.A., hijo de Francisco—.

Estos testimonios se contradicen con la declaración de la propia Saray, que este lunes, en el primer día del juicio que se celebra en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, aseguró que, desde el principio, estuvo segura de que dos de sus captores eran Francisco y su hijo Óscar, empleados del astillero en el que ella era jefa de Recursos Humanos.

En el acta de la declaración que Saray hizo ante la Policía cuando fue liberada, no consta que reconociese a Óscar porque, según ha señalado uno de los agentes ante el tribunal, "la víctima tenía muchas dudas, estaba en una circunstancia especial, recién liberada, y sólo se consignó lo que decía con seguridad".

Asimismo, otro policía ha declarado que, posteriormente, cuando se le pusieron unas grabaciones de los teléfonos intervenidos de los acusados, ella "reconoció a Francisco, y también a un chico —Carlos S.A.— que era el que hacía las llamadas para reclamar el rescate" por ella, y que Saray identificaba como "el agresivo".

Sin huellas

Por otra parte, los testigos también han confirmado que, una vez que se desplazaron a la zona donde Saray había estado retenida, en O Grove(Pontevedra) dieron con la casa —propiedad de la familiar de Francisco y Óscar— gracias a las indicaciones de la propia víctima. "Ella nos indicaba que estaba segura que era al lado del mar, que pudo ver en el exterior algo azul, que escuchaba un perro ladrando y que el acceso a la casa era por una cuesta", han apuntado.

Una vez allí, los funcionarios policiales tomaron numerosas muestras —colillas, restos de una botella, bridas, etc—, entre las que Saray identificó unos restos de cinta adhesiva con los que había sido inmovilizada, así como una vela, un recipiente de plástico que le habían puesto en la cabeza y una pañoleta de su propiedad, que se había quedado en la casa cuando ella fue liberada.

Sin embargo, los testigos han señalado que "no se encontró ni una sola huella dactilar —con valor identificativo— en toda la finca", como tampoco se encontraron evidencias de que la entrada o alguna ventana hubiera sido forzada para entrar.

Llamada de teléfono

Varios agentes declararon también que uno de los acusados, Carlos S.A., recibió una llamada en la que un hombre llamado Roberto le decía: "Me llamó 'el Pascu', dice que no le llames ni al móvil ni a casa, que ya se pondrá él en contacto contigo".

Este hombre, Roberto C., fue citado a declarar como testigo y, aunque negó ante el tribunal que se hubiera producido esta conversación, en la sala se reprodujo la llamada telefónica. "Pues yo no me acuerdo", optó por decir finalmente.

La Policía también desveló que, en el transcurso de la investigación, pudieron confirmar que el teléfono móvil prepago desde el que los secuestradores llamaron al padre de la víctima para pedir el rescate fue adquirido en una tienda de Vigo. No obstante, el comprador aportó datos falsos sobre su identidad.

También explicaron los agentes que, tras intervenir el ordenador de Carlos S.A., comprobaron cómo había hecho gestiones por correo electrónico para vender un anillo y un reloj de la marca Bulgari —que presuntamente robó a Saray cuando la custodiaba durante el secuestro—.

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