La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias ha informado de que en lo que va de año, hasta abril, se han detectado 16 casos "aislados" de intoxicación alimentaria por ciguatera, todos ellos en Lanzarote y están relacionados con el consumo de pescado que no había pasado por los puntos de venta oficiales.

Antes estos hechos, el Gobierno de Canarias ha asegurado que "está controlando estrictamente que no salgan" de los puntos de venta pescados afectados por esta alga, según informó el Ejecutivo regional en un comunicado.

Así, en el primer brote se vieron afectados 10 personas que iniciaron los síntomas entre el 28 de enero y el 28 de febrero de 2012, tras consumir un plato de pescado de la especie medregal en dos restaurante de Lanzarote. Los síntomas que tenían eran digestivos (vómitos, diarreas y dolor abdominal) varias horas después de haber ingerido el pescado y, posteriormente, presentaron parestesias, sensación térmica paradójica y mialgias.

Respecto al segundo brote, en los primeros días de abril, se notificó una posible intoxicación alimentaria por ciguatera que afectó a 6 personas residentes en Lanzarote, todos con el antecedente de consumo de medregal en un restaurante local.

El Gobierno canario mantiene abierta la investigación de ambos brotes y advierte de que abrirá expediente informativo y estudiará las sanciones que corresponda.

La investigación consiste en un análisis alimentario completo para obtener información de la fecha y lugar de captura del pez, su procedencia, peso y tamaño, lugar de distribución o venta del mismo. Además, "es fundamental, en todos" los casos, localizar y recoger una muestra del ejemplar consumido por los afectados para analizarla en el laboratorio para detectar la presencia de la ciguatoxina e inmovilizar los restos del pescado implicado, si los hubiera, para evitar su consumo.

Por otro lado, se recordó que en 2009, y a raíz de la detección de dos brotes autóctonos de ciguatera, la Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud puso en marcha el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de la Intoxicación por Ciguatera en Canarias (SVEICC), como un sistema especial de la Red Canaria de Vigilancia Epidemiológica, basado en la declaración obligatoria y urgente de todos los casos que son atendidos en la red asistencial con síntomas compatibles (casos sospechosos), así como en la recogida de los datos epidemiológicos básicos del caso en una encuesta epidemiológica específica.

La Dirección General de Salud Pública, en colaboración con la Viceconsejería de Pesca, también mantiene un Programa Oficial de Control de Ciguatera para detectar la presencia de esta toxina en el pescado que llega a los puestos de primera venta en Canarias.

Asimismo, ha avisado de que la comercialización ilegal de pescado procedente de la pesca no profesional y que no pasa por los controles sanitarios puede propiciar que ejemplares contaminados por la toxina lleguen al consumidor.

La ciguatera es propia de mares tropicales y subtropicales, además de proliferar en zonas de arrecifes coralinos. La intoxicación por ciguatera puede producirse tras la ingesta de cualquiera de las más de 400 especies de peces de los arrecifes tropicales donde un microorganismo del plácton (un dinoflagelado) produce la ciguatoxina, que es ingerida y se acumula en la carne del animal marino.

Además, los peces más grandes son más tóxicos y el sabor del pez "no se altera y no se conoce ningún método de congelación o cocción que proteja de la intoxicación". En cuanto a los síntomas aparecen de una a varias horas después de la ingesta y el cuadro característico dura unos ocho días en los que se puede tener retortijones, diarrea, náuseas y vómitos; dolor de cabeza, de músculos, y de articulaciones; picor generalizado; o fenómenos sensitivos como inversión de las sensaciones de calor y frío, dolor en la cara, sensación de pérdida de los dientes, hormigueo o quemazón de extremidades, entre otros, y que pueden repetirse durante meses después de la intoxicación.

Anualmente se producen unos 50.000 casos principalmente en zonas donde es común el consumo de peces de arrecife como Australia, el Caribe, sur de Florida y el Pacífico Meridional. En Europa los casos producidos están relacionados con viajes a países caribeños o con el consumo de peces exóticos en restaurantes étnicos.

En España y, en concreto, en Canarias se han detectado ocho brotes en los últimos años relacionados con el consumo de ejemplares de la especie medregal.

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