ONU, CHE y regantes subrayan la importancia de los regadíos para la seguridad alimentaria en los países áridos

El agua es importante en la producción de alimentos "y tirar comida significa tirar el agua"
Xavier De Pedro, Josefina Maestu Y César Trillo
Xavier De Pedro, Josefina Maestu Y César Trillo
EUROPA PRESS

La Oficina de Naciones Unidas (ONU) de la Década del Agua, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y la Federación de Regantes del Ebro han defendido la importancia de los regadíos para lograr la seguridad alimentaria en los países áridos, como España.

Esta es una de las conclusiones alcanzadas recientemente en una reunión que tuvo lugar en Zaragoza, en el marco del Salón Internacional SMAGUA, y que se enlaza con el lema del Día Mundial del Agua, 'Agua y Seguridad Alimentaria' que se celebra este jueves, 22 de marzo.

La directora de la Oficina de Naciones Unidas de la Década del Agua, Josefina Maestu, ha recalcado en rueda de prensa "la importancia de los regadíos en los países secos" puesto que la ONU prevé que en 2015 dos tercios de la población del planeta vivirán en países con problemas de escasez de agua.

Maestu ha agregado que "España ha sido pionera en la gestión del agua" y por eso el informe que esta Oficina presentará en la jornada que ha organizado en la cumbre de Río de Janeiro incluye el caso español como ejemplo porque "tenemos que saberlo transmitir", para recalcar que el valle del Ebro "ha apostado por modernizar" los regadíos lo que permite "producir más y mejor con menos agua". También ha defendido utilizar en los países áridos cultivos más resistentes a la sequía.

La directora de la Oficina de Naciones Unidas de la Década del Agua ha manifestado que es preciso compaginar el derecho humano al agua y el derecho a la alimentación y ha recalcado que si el cuerpo humano necesita de dos a cuatro litros del agua a día para sobrevivir, requiere "de 2.000 a 5.000 litros al día para comer" puesto que ese es el agua necesaria para producir alimentos.

Por eso, "el agua es muy importante en la nutrición y tirar comida significa tirar el agua", ha advertido, al asegurar que "hoy en día hemos avanzado mucho y producimos más y mejor y somos capaces de producir alimentos suficiente para que todo el mundo pueda comer y no pase hambre".

Sin embargo, "la realidad no es así" puesto que "hay 925 millones de personas en el mundo que pasan hambre y cuando se produce una sequía se producen hambrunas" y "esto no es aceptable", especialmente porque en el mundo desarrollado hay problemas de "obesidad y dietas no adecuadas".

Así, ha dicho, "convivimos con una falta de alimentación y con una situación de sobrealimentación" y por eso este es "un problema de todos" y ha reivindicado una alimentación "más responsable".

Entre otras acciones, ha abogado por evitar el "desperdicio de alimentos" ya que "un 30 por ciento de lo que se produce se desperdicia, estamos hablando de 1.300 millones de toneladas al año", no tanto en el proceso de producción de los alimentos, sino a lo largo de la cadena alimentaria y eso "es una responsabilidad de todos".

Concienciar a ciudadanos

El presidente de la CHE, Xavier de Pedro, ha estimado que "hay que concienciar a todos los ciudadanos que tirar alimentos es tirar agua porque para producirlos hacen faltan grandes cantidades de agua y por eso hay que tener una conciencia de uso eficiente y responsable del agua, mensaje en el que hemos de insistir continuamente".

Sobre las conclusiones de la jornada celebrada en SMAGUA, De Pedro ha señalado que en una de ellas se remarca la importancia de los organismos de cuenca en la gestión del agua en los países áridos puesto que en los lugares "donde se sufren importantes sequías es necesaria una gestión integral y adecuada del agua, la planificación, que tiene que ser de la cuenca" y prever las situaciones de sequía, las "necesidades de obras y la protección de los ecosistemas medioambientales".

A su entender, por un lado, al acceso al agua "es un problema mundial" y "todos debemos aportar con el uso responsable del agua", también para "ser capaces de producir más alimentos, pero con menos agua" y, por otro, es importante "la tecnificación de los regadíos y la modernización de los mismos".

El presidente de la Federación de Regantes del Ebro, César Trillo, ha comentado que la ONU y la FAO (Organización de la Agricultura y la Alimentación en el Mundo) se han fijado el objetivo de que en 2030 aumente la producción de alimentos un 30 por ciento y en 2050 un 50 por ciento.

"Para eso es imprescindible el regadío en los países áridos, para garantizar esa alimentación" y ha precisado que de los 20 millones de hectáreas productivas en España, 3,5 son de regadío, que son responsables del 50 por ciento de los alimentos del país.

Ha agregado que, además de "intentar producir más", hay que ser "respetuosos con el medio ambiente y hacerlo con menos agua, menos contaminación y menos afecciones" y con esta finalidad se han realizado "grandes inversiones" en la modernización de los regadíos para "hacer más con igual o menos agua".

Trillo ha reconocido que el regadío también implica "importantes costes de energía", que "no tienen los países donde llueve" y por eso ha argumentado que "los costos tienen que ser asequibles para que el regadío siga siendo rentable y sostenible".

Ha concluido al indicar que "no tenemos que estar mirando al cielo", sino que es necesario "mejorar la posibilidad de almacenamiento de agua en épocas de abundancia para que se pueda suministrar en años de escasez". CONCLUSIONES

El diálogo internacional celebrado en SMAGUA, en el que participaron representantes de países como Armenia, Bielorrusia, Kirgistán, Rusia, Tayikistán, Túnez y España, y la jornada profesional dedicada al agua y la seguridad alimentaria han concluido que la seguridad alimentaria es un hito "irrenunciable" para los países áridos, por lo que deben existir mecanismos que la pongan a salvo de los intereses especulativos del mercado internacional.

Asimismo, frente a los países con disponibilidad de agua, los países áridos se enfrentan al desafío de mejorar su garantía debido a la irregularidad de sus aportaciones y a la escasez de precipitaciones que "se agravan por los previsibles efectos del cambio climático".

Por eso, en este conjunto de países se hace más necesario insistir en una gestión óptima de los recursos, en el marco natural de las cuencas hidrográficas, apostando por el desarrollo, pero insistiendo en el respeto a los frágiles ecosistemas hídricos.

En las conclusiones también se considera que las producciones de secano en estos países tienen un "futuro incierto" por su baja productividad y se destaca, sin embargo, la competitividad de los regadíos.

Respecto a estos últimos, se destaca el esfuerzo de los países por conseguir regadíos altamente tecnificados que, junto a las buenas prácticas agrarias, los seguimientos medioambientales y el reto de crear nuevas infraestructuras de regadío "es sinónimo de seguridad alimentaria" y "elemento para disminuir los impactos sobre el medio ambiente hídrico".

Por último, los participantes en los diálogos y la jornada han reconocido el "saber acumulado durante años en la gestión del agua para la agricultura en los países áridos", tanto a través de las comunidades de usuarios, como a través de los organismos de cuenca.

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