Tita Cervera, apostura de baronesa y alma de madre herida

  • Está muy dolida con su hijo y no sabe, o no quiere, disimularlo.
  • Su pasión por el arte, en el centro de su última disputa.
Tita Cervera, la baronesa Thyssen, en la década de 1970, y en la actualidad.
Tita Cervera, la baronesa Thyssen, en la década de 1970, y en la actualidad.
GTRES / ARCHIVO

Es una de las coleccionistas de arte más importantes del mundo. Pero a Carmen Cervera, la baronesa Thyssen, de 68 años, la conocemos más por su vida privada, expuesta una semana sí y otra también a los ojos de todos en las revistas del corazón.

Que si su hijo Borja no quiere saber nada de ella, que si es ella la que no vio nunca con buenos ojos a la mujer de él, Blanca Cuesta, que si las gemelas que adoptó en 2007–María del Carmen y Guadalupe Sabina–, nacidas en Estados Unidos, se parecen demasiado al propio Borja... Ella parece estar por encima de todo eso y solo habla con la prensa para defender su colección –como cuando se enfrentó a Gallardón encadenándose a un árbol del paseo del Prado, ante su museo–.

Ahora ha vuelto a hablar para mostrar su dolor: "Una querella como la que me ha puesto mi hijo es muy triste", asegura pese a haber salido triunfante del proceso legal en el que Borja reclamaba dos cuadros, uno de Goya y otro de Giaquinto.

Educación elitista en España, Inglaterra y Suiza

Carmen nació en Barcelona, en el seno de una familia que propició su amor por el arte. Su padre, ingeniero industrial y hombre de negocios, pintaba y coleccionaba cuadros de artistas catalanes. Carmen recibió una educación internacional en centros como el Liceo Francés de Barcelona o los Sagrados Corazones de El Escorial (Madrid). Terminó sus estudios en Inglaterra y Suiza.

Pero no todo iba a ser estudio en su vida: en 1961 fue elegida Miss España. Y desde ese momento, su vida comenzó a girar por otros derroteros. Cuatro años después se casó con el actor estadounidense Lex Barker –conocido por su papel de Tarzán–, con el que hizo una película. Vivieron en California, Italia y Suiza hasta que él murió de un infarto, en 1973, cuando estaban a punto de divorciarse. Juntos construyeron la residencia de la Costa Brava, en Sant Feliu de Guíxols, uno de los refugios favoritos de Tita.

De tarzán al barón, pasando por Al Pacino

En 1975, Carmen comenzó una relación con el productor de cine y playboy venezolano Espartaco Santoni. Se casaron en NuevaYork ese mismo año, aunque luego se supo que él erabígamo. En esos años, ella participó en películas españolas de discreta calidad (los tiempos del destape) y en un filme rodado en México con Robert Wagner.

Además, según ella misma ha contado, tuvo un romance con Al Pacino, que acababa de rodar El padrino. En 1980 nació el primer hijo de Tita, Borja, hijo del publicista Manuel Segura, cuya paternidad ocultó durante años. En 1981, durante unas vacaciones en Cerdeña, Carmen conoció al barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, multimillonario y coleccionista de arte, con quien se casó en 1985 y del que fue inseparable compañera hasta su muerte, en 2002.

Heini y su pasión por el arte

Con el barón, Carmen recuperó el interés por el arte y, con su apoyo y asesoramiento, comenzó también su andadura como coleccionista. Cedió su colección particular, durante 11 años, para su exposición en las nuevas salas del Museo Thyssen deMadrid –inauguradas en 2004–.Y hace tan solo un año se inauguró el Museo Carmen Thyssen Málaga, que alberga su colección de pintura andaluza. Además, una nueva sede en Sant Feliu de Guíxols acogerá otra magnífica selección de sus obras. El arte y sus tres hijos siguen siendo, pese a todo, su gran pasión. Aunque ahora solo pueda refugiarse en las dos pequeñas.

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