Laura Gallego
La autora valenciana de 34 años Laura Gallego. JORGE PARÍS

Como una de sus muchas heroínas, Laura Gallego ha sido capaz de lograr grandes proezas. Para empezar, invertir dos prejuicios en la literatura: primero, romper con el rechazo que sobre el género fantástico pesa en los autores nacionales, y segundo, elevar la fantasía española a la categoría de best seller.

De su trilogía Memorias de Idhún ha vendido más de 750.000 ejemplares y cuenta con una versión en cómic de 6 tomos.

Gallego empezó a escribir fantasía, con 14 añosY es solo la punta del iceberg: es una autora prolífica y en las librerías cuenta con un lugar de honor en las estanterías; no en vano, es una de las escritoras favoritas del público juvenil.

Ahora acaba de presentar Mago por casualidad, un título por el que se ha apostado fuerte (saldrá a la venta el 28 de marzo con 30.000 ejemplares en tapa dura) y una novedad que en realidad no es tal: se trata de una de sus muchas novelas guardadas en el cajón que ha decidido desempolvar, animada por Unicef -organización a la que ha donado sus derechos sobre la obra-.

Pero también para estrechar lazos con Bruño, una editorial con la que no había publicado nada aunque fue la única que contestó a sus primeras intentonas cuando era adolescente y que la guió en sus primeros pasos editoriales.

Un poco de humor loco

A diferencia de otros de sus títulos infantiles, en Mago por casualidad conjuga la fantasía con el humor -a veces "un poco loco", admite la escritora valenciana-. Reconoce cierta influencia de Terry Pratchett, "pero él tiene muy mala leche, porque son libros para adultos, este es más blanco".

Cuantos más autores españoles haya, más habrá donde elegir entoncesSus incursiones en la literatura infantil son escasas: se trata de un terreno que pisa insegura: "Tengo miedo de no hacerlo bien, nunca estoy segura de acertar con el tono infantil, porque siempre he escrito para mí misma -explica-. Tengo la suerte de que siempre he escrito lo que me ha dado la gana".

Esto no lo dice con soberbia, sino con la satisfacción de quien se siente privilegiada. Cuando empezó a escribir fantasía, con 14 años (ahora tiene 34), el género no estaba de moda. "Yo me desesperaba, pensaba: nunca voy a poder publicar mis libros, porque a la gente no le gusta la fantasía".

En España no hay tradición de la literatura fantástica, asegura, y por eso tuvo que salvar una gran barrera: "Entiendo ese prejuicio de que lo anglosajón es mejor; tiene sentido, porque hay muchos más autores de este género", explica.

Un cambio generacional

"Pero creo que las cosas están cambiando: ya hay un par de generaciones en España que crecimos leyendo libros de fantasía y ya no somos lectores, sino escritores. Cuantos más autores españoles haya, más habrá donde elegir entonces", matiza.

Vivir de la literatura no es cuestión de suerte...Luego llegó el boom en este campo, algo de lo que salió beneficiada, admite. Pero insiste en que poder vivir de la literatura no es cuestión de suerte, algo que podría pensarse teniendo en cuenta que Finis Mundi, su primera publicación, con 21 años, ganó el premio Barco de Vapor.

"Hasta que empecé a publicar tuve que escribir más de una docena de libros, todos los años tenía una novela escrita. Vivir de la literatura es un privilegio, es difícil, pero se puede. Pero hay que escribir mucho, no es llegar y besar el santo", asegura.

Con los pies en el suelo

Como escritora, se autodefine responsable, perfeccionista y con los pies en el suelo, algo que aprendió tras recibir numerosas negativas al principio de su carrera literaria.

Lo principal es que yo escriba lo que quiero y lo mejor que sepaCuando le llegó el tremendo éxito de Idhún tuvo que pararse y pensar hacia dónde quería ir: "Y tuve claro que no iba a escribir una cuarta parte, aunque era muy fácil y tentador seguir explotando el filón hasta que la gente se cansara", cuenta.

"Diez años después, me siguen pidiendo una cuarta parte. Pero supe que eso no era lo que quería. Hice, a continuación, un libro completamente diferente, y lo hice aposta", asegura.

"Cada libro tiene que encontrar sus lectores, habrá libros que se vendan más y otros menos, pero lo principal es que yo escriba lo que quiero y lo mejor que sepa", confiesa.

Laura nació en Quart de Poblet (Valencia). Empezó a escribir a los 14 años y publicó su primer libro a los 21. Ahora, con 34 años, lleva publicados 31 y tiene más de una decena escritos sin publicar.

Una lectora 'friki'

Como lectora, Laura reconoce tener su lado friki. Su libro favorito es La historia interminable, pero también le influyó mucho El ciclo de la puerta de la muerte, de Margaret Weis y Tracy Hickman.

Ahora dice haber descubierto a Patrick Rothfuss y El nombre del viento. Tuvo su momento Tolkien, pero confiesa que no se ha reenganchado: "Lo tengo pendiente", asegura.

Respecto a sagas más de actualidad, como Juego de tronos y Los juegos del hambre, dice que son demasiado violentas para su gusto: "Valorar la fantasía porque sea más realista me parece un contrasentido".

Respecto al 'ebook'

La lectura está bien, sea cual sea el formato. Pienso que la industria que reaccionar con mayor rapidez poniendo ebooks a precios competitivos y facilitar el proceso de lectura. Es mucho más fácil encontrar un libro pirateado que descargarte uno legal, que tienes que pasar un montón de trabas.

Valorar la fantasía porque sea más realista me parece un contrasentidoAl contrario que otros autores, no anhela ver sus obras en cine o televisión. "No estoy cerrada a hablar del tema, pero nunca nos hemos puesto de acuerdo, porque me gustaría tener control sobre el guión, los actores, el director... y que sea una producción en condiciones".

Respecto al cómic, es diferente. Ya ha publicado 6 tomos de Memorias de Idhún. "Controlo más el proceso, los guiones se hacen en mi casa –los hace mi pareja–, nos pasan los bocetos... La adaptación es muy fiel".

Respecto a sus futuros proyectos, prefiere guardar el misterio...

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