Un equipo del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) participa en un proyecto europeo que ha comenzado este mes y cuyo objetivo es identificar, en cinco años de trabajo, las razones por las que los niños y jóvenes europeos comen de la manera en la que lo hacen y cómo esto puede tener una influencia directa de por vida sobre su salud.

Se trata del proyecto europeo I Family (

Idefics family), que está coordinado por la Universidad de Bremen (Alemania), en el que intervienen un total de 15 grupos de investigación y está financiado por la Comisión Europea con 9 millones de euros.

Dentro de esta investigación, el grupo del CIBERobn, dirigido desde la Universidad de las Islas Baleares por el profesor Andreu Palou, tratará de identificar los factores biológicos y biomarcadores que influyen en las preferencias alimentarias y la elección en niños y adolescentes, así como de los efectos que estas preferencias pueden tener sobre su salud a largo plazo.

En concreto, estudiarán la expresión génica en células de sangre periférica (PBC, en inglés) que reflejarían, a modo de marcadores biológicos, los patrones del comportamiento establecidos o tendentes a establecerse, en cuanto a la elección de alimentos.

Existe una creciente evidencia científica que sugiere que los factores determinantes de la elección de alimentos están estrechamente vinculados a algunos procesos metabólicos regulados por la expresión de genes en el hipotálamo y, probablemente, también en otros tejidos centrales y periféricos.

Comprender los cambios de comportamiento

Según expone Andreu Palou, "las PBC podrían ser una interesante fuente de biomarcadores debido a que son células fácilmente obtenibles en humanos mediante procedimientos poco invasivos (obtención de sangre) y porque los investigadores del suponen —a partir de evidencias en animales— que los cambios en la expresión génica de estas células pueden reflejar los procesos clave que ocurren en los tejidos u órganos metabólicamente claves del cuerpo, incluido el cerebro, y así los cambios determinantes del comportamiento".

Las muestras obtenidas en los niños y adolescentes a lo largo de 5 años de desarrollo del proyecto serán utilizadas para evaluar las diferencias en la expresión de genes asociados con la edad y, en particular, con la transición a la adolescencia, así como su relación con la instauración de determinados hábitos alimenticios.

Además, la validación de los biomarcadores identificados se llevará a cabo mediante la comparación de los jóvenes de grupos opuestos seleccionados de acuerdo a sus hábitos de alimentación: saludables o no saludables. Estos biomarcadores se estudiarán también en los padres para evaluar las potenciales diferencias relacionadas con la edad y en la respuesta a un determinado entorno familiar.

Construido a partir de la información obtenida de 10.000 niños participantes en el estudio IDEFICS, el proyecto I.Family arrojará luz sobre las contribuciones más importantes que reciben los niños europeos, su forma de vida y sus hábitos alimentarios.

I.Family tiene una proyección a largo plazo, porque valorará de nuevo a las familias a medida que sus hijos entren en la adolescencia, identificando aquellas familias que hayan adoptado buenos hábitos alimentarios y las que no.

"El trabajo ayudará a entender los factores biológicos, de comportamiento, sociales y ambientales que dirigen el comportamiento alimentario durante la transición de la niñez a la edad adulta", explica el profesor Palou.

Las enfermedades relacionadas con la nutrición son causa de la pérdida de más de 56 millones de años de vida sana de ciudadanos europeos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Urge pues que gobernantes y profesionales médicos sepamos cómo apoyar a las familias para alcanzar formas de vida más sanas. Las familias y los individuos también se beneficiarán de las conclusiones de I.Family, que les ayudarán a establecer reglas básicas para disfrutar de una vida más larga y más sana", sostiene el jefe de grupo del CIBERobn.