'Bob Dylan with top hat pointing in car'
Bob Dylan en 1964 en Philadelphia © Daniel Kramer

Entre 1961, cuando llegó a Nueva York  con 20 años desde las heladas montañas de Minessota, y 1966, cuando editó el que quizá sea su mejor disco, Blonde on Blonde, Bob Dylan era un arrebato con piernas, un creador acelarado y en mutación contínua que logró cambiar varias veces de piel y, de paso, llevar detrás a los demás. Fue el tiempo en que los Beatles representaban el éxito comercial y Dylan era la conciencia y la nueva sensibilidad del rock.

La Cité de la Musique de París presenta estos años acelerados y explosivos -el músico consumía drogas variadas y entre ellas sentía predilección por las anfetaminas- en la gran exposición Bob Dylan, The Rock Explosion (61-66), Bob Dylan, la explosión del rock (61-66). La muestra fue inaugurada el martes de esta semana y estará en cartel hasta el 15 de julio.

La muestra, preparada en exclusiva para ser exhibida en el complejo de La Villette, ahonda en los años más intensos de la carrera de un músico que revolucionó el rock y la música popular y que en mayo de 2011 cumplió 70 años, todavía en activo con una gira casi ininterrumpida de conciertos desde 1988 que él mismo bautizó como Never Ending Tour (El tour de nunca acabar).

Acelerado y simbolista

La etapa analizada por la exposición coincide con los cambios turbulentos y decisivos en la aproximación de Dylan a la música: empezó como un cantante de folk, reinventó la canción de protesta y rompió con ella para dedicarse al rock acelerado y simbolista de sus mejores discos.

En un recorrido por seis salas los visitantes pueden ver parte de la colección de guitarras de Dylan o algunas de uno de sus grandes ídolos juveniles, Buddy Holly, al que vió en directo unos días antes de que muriese en un accidente de aviación en 1959.

Uno de los grandes atractivos de Bob Dylan, The Rock Explosion (61-66) es la serie completa de fotos de Dylan que hizo entre entre 1964 y 1965 Daniel Kramer, que llegó a ser amigo personal del músico y su retratista de confianza. De Kramer son las imágenes de las cubiertas de los prodigiosos álbumes de 1965 Bringing It All Back Home y Highway 61 Revisited, que se abre con la que quizá sea la canción más importante del rock, Like a Rolling Stone.

"Una etapa apasionante"

Kramer, que se desplazó a París para la inaguración, definió el par de años que pasó con Dylan como "una etapa apasionante". Había visto al cantante por primera vez en televisión interpertando The Lonesome Death of Hattie Carroll y le habían impresionado "la letra comprometida" y la juventud del intérprete.

Durante medio año le escribí y le llamé hasta que me abrieron la puerta "Aunque no sabía quién era, tuve claro desde el primer momento que tenía que fotografiarle; inicialmente sus representantes no me lo permitieron, así que durante medio año le escribí y le llamé con insistencia, hasta que me abrieron la puerta", dijo el fotógrafo a Efe. Añadió que le maravillaron "especialmente su talento, su capacidad para cantar, pintar y escribir" y que disfrutó al retratar a un artista con "una mente inquieta".

El comisario de la exposición, Robert Santelli, director del Grammy Museum de Los Ángeles (EE UU), califica a Dylan de "artista insuperable" que sólo puede ser "comparable a los Beatles en Europa". La muestra enseña, opina Santelli, cómo "la reinvención le ha permitido (a Dylan) situarse ante los micrófonos durante más de medio siglo y seguir siendo tan bueno como el primer día".

Durante la exposición parisina se proyectarán todas las películas, documentales o de ficción, en las que ha intervenido el músico como actor, director o compositor de la banda sonora.