El dibujo misterioso
Las grandes ampliaciones del libro permiten adivinar el dibujo en la guitarra del 'Boss' Ormond Yard Press © Eric Meola

Bruce Springsteen no las tenía todas consigo cuando grabó Born to Run, entre 1974 y 1975. Era su tercer álbum y los dos primeros (Greetings from Asbury Park, NJ y The Wild, the Innocent and the E Street Shuffle, ambos de 1973) no habían logrado calar entre el público, aunque la crítica los había recibido con halagos y quienes asistían a los muchos conciertos del músico no dejaban de extender la voz de que era un fenómeno en directo.

Born to Run, editado en agosto de 1975, era otra cosa y lo sabías desde la cubierta: una portada desplegable con una poderosa foto en blanco y negro de Springsteen -cazadora de cuero negro, guitarra (una mezcla artesana de Fender Telecaster y Fender Esquire) en bandolera y sonrisa de pilluelo- apoyado en el hombro de su mano derecha en escena, el inmenso saxofonista Clarence Clemons.

La eterna promesa de cada noche

La fotografía, de estudio, con los dos músicos recortados sobre un fondo blanco e iluminados sin sombras, presagiaba lo que contenía el disco: música sincera, elegíaca y urbana vestida con letras que narraban la soledad de la vida en la ciudad, la eterna promesa de cada noche y la fascinación por la carretera, la huída y el romance. Incluso la chapa que el Boss lleva clavada a la cinta de la guitarra es un guiño: un pin del Club Oficial de Fans de Elvis Presley.

Born to Run cambió el rumbo del rock (la expresión más repetida era "el nuevo Dylan") y conmovió al mundo, convirtiendo al músico, que ya tenía 26 años, en una megaestrella. La discográfica CBS se empleó a fondo en una campaña promocional millonaria, utilizando el lema que había acuñado el crítico John Landau -que sería en el futuro mánager, coproductor y consejero personal de Springsteen-: "He visto el futuro del rock and roll y se llama Bruce Springsteen".

Inicio español para la gira europea

El disco ha vendido, sólo en los EE UU, unos diez millones de copias y Springsteen todavía toca buena parte de las ocho canciones del disco en sus shows en directo. Algunas, como Thunder Road, Born to Run, Jungleland y Backstreets, son de lo mejor de su carrera. Es muy probable que varios de estos temas estén en el repertorio de la próxima gira europea del artista, que tendrá inicio español (13 de mayo, Sevilla).

Durante la sesión de fotos para la portada, los músicos fueron al estudio en Nueva York de Eric Meola, nacido en 1946, especializado en publicidad y con ninguna relación previa con músicos de rock. Hizo unas 900 fotos antes de considerar que tenía material más que suficiente. Parte de las imágenes de aquella sesión se publicaron en el hoy descatalogado libro Born to Run: The Unseen Photos (2006).

Ahora anuncian la edición del resto del material, entre ellas algunas piezas inéditas, en Born To Run Revisited, de la editorial Ormond Yard Press, empresa vinculada a las galerías inglesas Snap, especializadas en fotografía musical.

El libro, del que sólo serán editados 500 ejemplares, numerados y firmados por el fotógrafo, es una pieza de lujo -cuesta 395 libras, unos 475 euros- y es de enorme formato: una doble página extendida mide metro y medio de largo por un metro de alto. El prólogo está escrito por Meola.

Si hay un día en mi vida que recuerde con claridad es aquel "Han pasado 36 años desde que Clarence Clemons y Bruce Springsteen entraron en mi estudio en Nueva York, pero si hay un día de mi vida que recuerde con claridad fue aquel. A lo largo de las siguientes décadas me han preguntado tantos detalles sobre la sesión y ha habido tantas interpretaciones que no he podido resistir la tentación de publicar las fotos y aclararlo todo", dice el fotógrafo, nacido en 1946.

El editor, Guy White, destaca que las copias a gran tamaño de las fotos permitirán descubrir "detalles de los que nadie o casi nadie se había percatado". Cita, como ejemplo, el dibujo que aparece en la guarda de piel de la guitarra de Springsteen: una escena nocturna en la que una silueta de hombre, apoyado contra una farola, fuma un cigarrillo mientras otra silueta lo contempla desde una ventana-.

En la portada no aparecen dos personas. Son tres "Ahora ya sabemos la respuesta correcta a la pregunta sobre cuántas personas aparecen en la cubierta de Born to Run. Siempre pensamos que eran dos, pero son tres", bromea.

La portada del disco está tan clavada en la memoria colectiva que ha sido objeto de parodias: Born to Add, de Barrio Sésamo, y Next Positions Please, de Cheap Trick, son dos ejemplos.