Homs
Fotografía sin fechar falicitada por los Comités de Coordinación Locales de Siria en la que se ve a un soldado rebelde junto a un blindado gubernamental en la ciudad de Homs, Siria. EFE

El ejército sirio vuelve a bombardear el reducto rebelde de Homs. En las últimas semanas, la situación en el país se ha disparado en una espiral de violencia que provoca combates desde los suburbios de la capital, Damasco, hasta los bombardeos masivos en la ciudad que simboliza el alzamiento con el régimen de Bachar Al Asad.

Tras los bombardeos de este lunes, que dejaron al menos 70 muertos, según la oposición, la artillería siria vuelve a atacar esta mañana el barrio de Bab Amro. La Comisión General de la Revolución Siria asegura que desde el amanecer de este martes, unos 500 proyectiles han impactado contra casas, mezquitas y el hopistal Al Maidani, entre otros objetivos. De momento, no hay cifras de fallecidos y heridos, que se acrecentarán por la presencia de francotiradores, pero la situación puede ser dantesca en una ciudad donde escasean anto las medicinas como los alimentos.

Desde primera hora de la mañana han caído uynos 500 proyectiles sobre HomsEl pasado viernes por la noche, Homs fue escenario de una masacre perpetrada por las fuerzas leales al presidente Bachar al Asad, que causó entre 147 y 260 víctimas mortales, según distintas fuentes opositoras, la cuales destacaron que fue la peor matanza desde el inicio de la revuelta en marzo de 2011. Desde que comenzó la revuelta contra el régimen, entre 5.000 y 7.000 personas han perdido la vida por la represión gubernamental.

El régimen de Asad, lejos de detener la violenta represión, continúa su huida hacia adelante con mayor agresividad, reforzado quizá, por el veto a la resolución de condena en el Consejo de Seguridad de la ONU y por las palabras de la mujer del dictador, sunita y de familia originaria de Homs, apoyando a su marido sin titubeos. El Ministerio sirio del Interior aseguró este martes que continuará la persecución de los "grupos terroristas armados" que operan en Homs.

El Gobierno sirio acusó a esos "grupos terroristas" de la escalada de la violencia en las últimas semanas, e insistió en que continuará su ofensiva "hasta recuperar la seguridad y la estabilidad en la ciudad". Al mismo tiempo asegura que sus fuerzas han atacado con la "máxima contención".

Según el régimen, seis miembros de las fuerzas de seguridad murieron este martes en los enfrentamientos y otros once resultaron heridos, mientras que decenas de "terroristas" perdieron la vida en los ataques.

Asimismo, el régimen sirio acusó a los rebeldes de poseer un gran arsenal, con bombas de fabricación israelí incluidas, artillería antiaérea, rifles automáticos y munición. Sobre este aspecto, el Consejo Nacional Sirio (CNS) ha pedido apoyo financiero y armamentístico para el brazo armado de la oposición, el Ejército de Liberación de Siria, al asegurar que "son ellos quienes defienden a la población".

Rusia apoya a Al Asad

Mientras en el interior del país, los muertos y el caos siguen creciendo, la lucha diplomática internacional continúa. Rusia, principal artífice del fracaso del veto de la resolución de condena en el Consejo de Seguridad, sigue haciendo evidente que no va a renunciar a su último aliado en Oriente Próximo, con el que se tienen excelentes relaciones desde la época soviética, y vuelve a escenficar su apoyo con la visita a Damasco del ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, para entrevistarse con Al Asad.

En el otro lado del tablero de ajedrez, EE UU cerró este lunes su embajada en Damasco por motivos de seguridad. Alemania está meditando hacer lo mismo. "Por motivos de seguridad ya hemos reducido apreciablemente (el personal de) la embajada. Me reservo nuevos pasos", aseguró el titular germano de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó este martes los "inaceptables" bombardeos del Ejército sirio contra Homs y alertó a Damasco de que no puede escudarse en la falta de acuerdo en el Consejo de Seguridad para incrementar los ataques "contra la población".