Van Dyck, testigo del 'milagro' que libró a Palermo de la peste

  • Una muestra reúne las obras que el artista pintó en la ciudad siciliana.
  • La leyenda dice que la procesión de los restos de Santa Rosalía terminó con la peste. Desde entonces es la patrona de Palermo.
  • Influído por el suceso, Van Dyck dedicó una serie de cuadros a la santa.
Santa Rosalía intercediendo en favor de Palermo, uno de los óleos que Van Dyck pintó en 1624
Santa Rosalía intercediendo en favor de Palermo, uno de los óleos que Van Dyck pintó en 1624
Sir Anthony van Dyck - © The Metropolitan Museum of Art/Art Resource/Scala, Florence

Poco después de que el pintor flamenco Antón Van Dyck (1599-1641) llegara a Sicilia en 1624, la peste asoló Palermo y diezmó a la población.

Dice la leyenda que durante la epidemia Santa Rosalía se le apareció a un hombre al que dio instrucciones de ir al monte Pellegrino para buscar la cueva que habitó la santa en el siglo XII y recuperara sus restos. El elegido cumplió la misión y los huesos se llevaron en procesión por toda la ciudad: poco después cesó la plaga y Santa Rosalía fue proclamada patrona.

Van Dyck in Sicily: Painting and the Plague (Van Dyck en Sicilia: Las pinturas y la peste) se inaugura la semana que viene en la Dulwich Picture Gallery de Londres y se clausurará en mayo. La exposición reúne por primera vez el trabajo del maestro flamenco en su estancia en Palermo, donde pasó un año.

Con préstamos españoles -procedentes del Museo del Prado y de la Armería Real de Madrid- y de Londres, Estados Unidos y Puerto Rico, la muestra reune todas las obras protagonizadas por Santa Rosalía, que acababan de nombrar protectora de la ciudad. Van Dyck creó en tan solo cinco pinturas la iconografía más famosa de la santa, las imágenes que se siguen venerando y reproduciendo en la actualidad.

El retrato de vejez de una pintora renacentista

La Dulwich Picture Gallery destaca también el retrato de Emanuel Filiberto de Saboya (Virrey de Sicilia y príncipe de Oneglia) que la galería ha reunido con la armadura procedente de Madrid con la que posa el noble.

Otra de las obras notables expuestas es el delicado cuadro que Van Dyck pintó en 1625 retratando a la pintora italiana Sofonisba Anguissola, que a pesar de ser mujer triunfó en la Italia del Renacimiento.

El encuentro se produjo cuando la artista ya tenía 93 años y el holandés destacó que a pesar de su avanzada edad, seguía conservando una mente lúcida. Anguissola moriría ese mismo año.

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