El día de la prueba final

Del bachillerato a la universidad: Más de 200.000 jóvenes se enfrentarán a partir de mañana a la temida PAU, aún conocida como selectividad. Aquí van algunos consejos para controlar los nervios.
Selectividad
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Desde la primera ley de enseñanza (1857), siempre ha existido algún tipo de prueba para acceder a la universidad.

A partir de mañana, unos 220.000 alumnos de bachillerato se enfrentarán a la suya, la temida prueba de acceso a la universidad (PAU).

Aunque las estadísticas demuestran que no es para tanto, durante las próximas semanas abundarán los tanques de café y las noches en la biblioteca. Pero el peor enemigo serán los nervios.

Datos a favor del alumno

Un dato tranquilizador: el año pasado aprobaron el 81,7% de los alumnos que se presentaron.

La prueba se considera buena si la media de los ejercicios supera el 4. Y en la mayoría de los casos, esta nota es suficiente para acceder a la educación superior.

Otra curiosidad: también en 2005, más de 1.000 carreras (de 1.700) fueron accesibles con una media de 5,50. Las notas de corte más altas correspondieron a Medicina, Biotecnología, Ingeniería Aeronáutica, Fisioterapia y Traducción e Interpretación.

En las fechas previas a los exámenes es mejor repasar, no intentar aprender nuevos contenidos a no ser que existan muchas posibilidades de que caigan.

Es preferible hacer esquemas de lo que debes responder en caso de que caigan los temas que ya conoces. Repasa los conceptos fundamentales y los ejercicios más frecuentes.

Duerme bien los días previos; además de mejorar el rendimiento, durante el sueño es cuando se fijan los recuerdos, por lo que si pasas las noches en blanco, por la mañana recordarás muy poco de lo estudiado el día anterior. Practica ejercicio físico o alguna técnica de relajación para controlar los nervios.

Las notas provisionales aparecerán publicadas diez días después de la prueba. Si no estás conforme existen dos vías: la reclamación y la doble corrección.

Al reclamar se tiene en cuenta que todas las preguntas estén puntuadas y las notas bien sumadas. Para la doble corrección, otro profesor evaluará de nuevo el examen. La nota final será la media de las dos correcciones, para bien o para mal.

En sus manos

.Mercedes de Mariano

Profesora de matemáticas y examinadora. "Los nervios cuentan mucho. Recomiendo que se decidan con cuidado por una opción teniendo en cuenta todas las preguntas. Y, sobre todo, que a mitad del examen no se les ocurra cambiar".

.José Miguel Ocaña Corrector de selectividad.

"A la hora de corregir se agradece que las preguntas estén bien organizadas en bloques. Yo aconsejo no dejar ninguna pregunta sin contestar; la mitad de las respuestas en blanco da mala imagen".

El mejor examen

Ortografía: Las faltas no sólo restan puntos, sino que además dan muy mala imagen. Usa frases cortas y claras.

Claridad: Explica bien todos los conceptos que utilices. Con sólo mencionar la idea, el examinador dará por supuesto que la comprendes y dominas.

Presentación: Respeta márgenes y espacios en blanco, subraya las ideas importantes; puedes incluso utilizar dos colores.

Conclusiones: En las preguntas de desarrollo no olvides la idea final. En los problemas, recuadra la solución y explica de forma concisa cómo vas de un paso al siguiente.

Nervios: Empieza por las preguntas que mejor domines, te dará confianza.

Precisión: Haz sólo lo que te piden. Céntrate en el problema que plantea el enunciado.

Puntuación: No dejes preguntas en blanco. Si no sabes la respuesta exacta, trata de relacionar la cuestión con los conocimientos que has adquirido en el bachillerato. Si el problema es la escasez de tiempo, haz un esquema que resuma los puntos que tratarías. Puedes sumar la mitad del valor de la pregunta.

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